Es expresión poliana que significa superar el conocimiento objetivo, es decir, el que para conocer forma un objeto pensado o idea. el conocimiento objetivo es limitado porque el acto que lo forma es siempre del mismo nivel y es limitado por el objeto conocido, por tanto, no se profundiza en su contenido. se detecta que ese tipo de conocimiento es limitado mediante el conocimiento habitual, el de los hábitos. por eso hay tantas formas de abandonar ese límite cuantos tipos de hábitos suficientemente distintos (el de los hábitos adquiridos y el de los tres hábitos innatos).
Es matar la vida biológica de una persona aun no nacida. Es liquidar un proyecto, el más novedoso y audaz que puede existir, el de una persona humana. Con él no se mata la persona sino su corporeidad.
Es separar, y lo que se deja tras la separación es la índole de lo real físico, con su materialidad, su particularidad, etc.
(‘poiein’ en griego, ‘actio’ en latín) es el movimiento que una realidad física produce sobre otra (ej. el fuego quemando la madera).
Es una de las dualidades del trascendental amar personal. El aceptar a una persona como tal persona distinta, novedosa. También aceptarse.
Es lo que es. (‘entelécheia’, transcripción griega, ‘actus’ en latín) indica perfección.
Inclinación de la voluntad por medio de sus actos a los bienes por ella queridos. Puede significar transformar, convenir, inclinar, proporcionar, consonar, connaturalizar, complacer, informar, conformar, etc.
Vid. ‘acto de ser divino’, ‘acto de ser humano’, ‘acto de ser del universo’, ‘acto de ser cognoscente humano’. ACTO DE SER DIVINO: Identidad con su Esencia, Origen, Acto Puro ACTO DE SER HUMANO: Es la persona humana, cada quien. En las personas sucede lo contrario al acto de ser del universo: cada una es un acto de ser distinto, por eso debe distinguirse el ser del universo del ser de cada persona, que es superior a aquél. También por eso cada persona como persona es perfectamente explicable al margen de las realidades que integran el universo físico y su ser. ACTO DE SER DEL UNIVERSO (EXTRAMENTAL): (‘actus essendi’ o ‘esse rei’, en latín) es el primer principio o fundamento de las causas físicas. No es ni Dios ni tampoco es el ser humano o un ángel. El ser del universo no es ninguna de las causas, por eso no es ni material, ni formal, ni es movimiento alguno, ni orden. Es un único principio, lo cual significa que todas las realidades físicas son en virtud de un único ser, o también, que ninguna tiene un ser o existencia independiente. Por eso, en rigor, ninguna realidad física es explicable exhaustivamente sin las demás (ej: el acto de ser que hace existir al caballo es el mismo que hace existir al aire que el caballo respira, a la hierba que el caballo come, al agua que bebe, etc.). Todo lo real físico está relacionado, y el fundamento de esa relación real es un único principio: el acto de ser de la realidad física. Es el fundamento de la realidad física. El fundamento no es, sin embargo, fundamento de realidad, sino realidad como fundamento (la ‘esencia’ del universo no es fundada, sino que es el análisis pasivo del fundamento). ACTO DE SER COGNOSCENTE HUMANO: Es la persona humana, cada quién. Cada persona es un acto de ser distinto. Éste está conformado por varias dimensiones, una de las cuales es la luz cognoscitiva transparente, es decir, el conocer personal.
Es la persona humana, cada quién. Cada persona es un acto de ser distinto. Éste está conformado por varias dimensiones, una de las cuales es la luz cognoscitiva transparente, es decir, el conocer personal.
(‘actus essendi’ o ‘esse rei’, en latín) es el primer principio o fundamento de las causas físicas. No es ni Dios ni tampoco es el ser humano o un ángel. El ser del universo no es ninguna de las causas, por eso no es ni material, ni formal, ni es movimiento alguno, ni orden. Es un único principio, lo cual significa que todas las realidades físicas son en virtud de un único ser, o también, que ninguna tiene un ser o existencia independiente. Por eso, en rigor, ninguna realidad física es explicable exhaustivamente sin las demás (ej: el acto de ser que hace existir al caballo es el mismo que hace existir al aire que el caballo respira, a la hierba que el caballo come, al agua que bebe, etc.). Todo lo real físico está relacionado, y el fundamento de esa relación real es un único principio: el acto de ser de la realidad física. Es el fundamento de la realidad física. El fundamento no es, sin embargo, fundamento de realidad, sino realidad como fundamento (la ‘esencia’ del universo no es fundada, sino que es el análisis pasivo del fundamento).
Es la Identidad. Su esencia es su ser.
Es la persona humana, cada quien. En las personas sucede lo contrario al acto de ser del universo: cada una es un acto de ser distinto, por eso debe distinguirse el ser del universo del ser de cada persona, que es superior a aquél. También por eso cada persona como persona es perfectamente explicable al margen de las realidades que integran el universo físico y su ser.
Es denominación aristotélica (usada por los medievales y comentadores tomistas) que designa al ser que carece de potencia, en el sentido real, es decir, de imperfección o restricción en su ser. Es Dios.
Es el acto como ser: como operación (‘enérgeia’). Es el acto de las operaciones inmanentes. También se aplica a Dios: acto puro.
Es lo que es ahora. Es la perfección de una potencia. El fin del movimiento. Aristóteles aplica este sentido de acto a lo real físico o psíquico, para designar al acto de las sustancias o del alma.
(designando la persona) es adverbio acuñado por Polo que designa que lo nuclear de la persona es un constante añadirse, crecimiento. La persona es irreductible a su esencia. En cuanto a la fórmula adverbial escribe el autor:’el fulcro de todo el asunto es la adverbialización, el adverbio. Ser libertad significa ser libremente– ser íntimo significa ser íntimamente. ============================================================= La persona es luz intelectual. Luz que ve. La persona ve más allá de sus operaciones, y entonces “advierte” la existencia de la realidad (la existencia de lo que es) y también “alcanza” a saber quién es. Y como lo que alcanza está más allá de lo que advierte (y de lo que piensa), podemos llamar a la persona humana “además”. Lo que alcanza es saber que siempre se añade a Dios y a los demás. Por eso, podemos llamar a la persona humana “además”. Son los dos sentidos del carácter de “además” : a) estar más allá del pensar y b) ser adverbio de Dios y de los demás. [cfr. Preguntas polianas 22.06.2021, Etiquetas: 05.04.00 carácter de además] ============================================================= Si no me limito a pensar, soy “además”. ¿”Además” de qué? Ante todo, además de pensar. Por eso no es bastante “cogito ergo sum”. Es mejor: “cogito y además sum”; soy además del pensar, estoy más allá de mi pensar; “cogito ergo sum” subordina el “sum” al “cogito”, subordina el ser al pensar y se concluye que soy una “res cogitans”. Yo sería mi pensamiento. Pero no, más bien se debe decir “cogito” y “además” “sum”. No es lo mismo. Pero atención, no es que se “añada” el “sum” al “cogito” o se adose al “cogitare”. No. “Además” no significa añadir, ni es un añadido, sino que significa “estar más allá”. Estoy más allá de mi pensar. “Además” designa así el acto de ser de la persona humana. Polo habla de esto en Presente y futuro del hombre. p.199.2 [Cfr. Preguntas polianas, 21.06.2021, Etiquetas: 05.00.00 acto de ser personal, 05.04.00 carácter de además, 05.05.00 Además] ========================================================= Para saber más: Sobre el acto de ser personal : …..Etiqueta 5.0.0 Sobre el además :…………………….… Etiqueta 5.5.0 Sobre el Co-existir personal :……. Etiqueta 5.5.1 Sobre el carácter de además: …….Etiqueta 5.4.0
Polo (que es un explorador y va poniendo nombres como Stanley o Colón) denomina “advertencia” al conocimiento metafísico, según el hábito de los primeros principios “reales” (es decir el hábito que permite conocer los primeros principios de la realidad). “Advertimos” así el ser del universo (Polo llama al ser del universo, principio de no contradicción. Como veis es un principio real, no lógico, no algo que está en nuestra cabeza, sino en la realidad). Con la advertencia se “apunta” también el Origen (que es el principio real de identidad, Dios, como fuente y origen), tema insondable. Le adoramos. =========================================== ALCANZAR [sobra] vs. ADVERTIR [apunta] El intelecto personal alcanza a conocer que es siempre más, que siempre sobra. De ahí que se trueque en búsqueda de Aquél de quien le viene el sobrar. El ser del universo, sin embargo, no sobra, es sencillísimo. Por eso el “advertir” no sobra. Gracias al hábito de los primeros principios advertimos metafísicamente la existencia de Dios. Un Ser insondable. Es claro que el acto de advertir no se consuma, como no se consuma el alcanzar. Dios es incomprehensible. Volviendo a nuestra pregunta: “advirtiendo” sólo conocemos que Dios existe (y que crea el universo, que no es poco). Adoramos el Origen insondable. Pero esa actividad no da para más (ni para menos). Por eso decimos que “no sobra”. El sobrar es otra cosa: es el alzarse como hijos al abrazo del Padre y ése es el “alcanzar” (le di a la caza alcance) que tampoco se consuma, pero que nos hace depender más y más del Padre, en abrazo amoroso. A mí me conmueve contemplar la vida interior de don Leonardo, introduciéndose (tantas veces solo) por los entresijos de la Luz filial. Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, nota 31, p. 340 [Cfr. Preguntas polianas, 21.06.2021, Etiquetas: 02.00.00 Teoría del conocimiento, 02.01.00 el método del Abandono, 05.12.01 apertura exterior. Generosidad, 17.03.05 J.A. García Gz. 3 Aperturas]
(de ‘a’ y ‘gnosis’, no conocimiento) es la doctrina que admite que no hay posibilidad de conocimiento teórico de ciertas realidades, en especial, de Dios.
Polo, sin embargo, denomina “alcanzar” al conocimiento del ser personal. El “alcanzar” dice que es “sobrante” porque es además. El intelecto personal alcanza a conocer que es siempre más, que siempre sobra. De ahí que se trueque en búsqueda de Aquél de quien le viene el sobrar. =========================================== ALCANZAR [sobra] vs. ADVERTIR [apunta] El intelecto personal alcanza a conocer que es siempre más, que siempre sobra. De ahí que se trueque en búsqueda de Aquél de quien le viene el sobrar. El ser del universo, sin embargo, no sobra, es sencillísimo. Por eso el “advertir” no sobra. Gracias al hábito de los primeros principios advertimos metafísicamente la existencia de Dios. Un Ser insondable. Es claro que el acto de advertir no se consuma, como no se consuma el alcanzar. Dios es incomprehensible. Volviendo a nuestra pregunta: “advirtiendo” sólo conocemos que Dios existe (y que crea el universo, que no es poco). Adoramos el Origen insondable. Pero esa actividad no da para más (ni para menos). Por eso decimos que “no sobra”. El sobrar es otra cosa: es el alzarse como hijos al abrazo del Padre y ése es el “alcanzar” (le di a la caza alcance) que tampoco se consuma, pero que nos hace depender más y más del Padre, en abrazo amoroso. A mí me conmueve contemplar la vida interior de don Leonardo, introduciéndose (tantas veces solo) por los entresijos de la Luz filial. Glosa a Juan A. García González: Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009, nota 31, p. 340 [Cfr. Preguntas polianas, 21.06.2021, Etiquetas: 02.00.00 Teoría del conocimiento, 02.01.00 el método del Abandono, 05.12.01 apertura exterior. Generosidad, 17.03.05 J.A. García Gz. 3 Aperturas]
No es un estado de ánimo, un sentimiento sensible, sino un estado del ser personal que la persona es. Es resultado de dar con el sentido de la vida personal, de saberse abiertos cognoscitiva y amorosamente a Dios. En contraposición, la tristeza es la falta de sentido personal debido a la separación respecto del ser divino. Denota languidez o decrecimiento del ser personal.
(del latín ‘anima’) es sinónimo de vida.
(‘psique’) es, además de la vida del cuerpo, la esencia humana, no su acto de ser, que es acto respecto de esa esencia, que puede ser perfeccionada irrestrictamente. El perfeccionamiento irrestricto de la esencia del hombre se forma mediante los hábitos y las virtudes y la maduración de la personalidad o yo. El alma es un ser necesario, a diferencia de los entes de la realidad física, que son contingentes. Pero si es necesaria es porque es inmortal. De todos modos, su necesidad es dependiente de Dios. Estas son algunas descripciones aristotélicas del alma:’la forma de un cuerpo natural que tiene la vida en potencia’, De Anima, l. II, c. 1 (BK 412 a 30)–’acto de un cuerpo natural orgánico’, De Anima, l. II, c. 1 (BK 412 b 10)–’la causa y el primer principio del cuerpo vivo’, De Anima, l. I, c. 4 (BK 415 b 8)–’el acto primero de un cuerpo natural orgánico’, Ibid., l. II, c. 1 (BK 412 a 3–413 a 10)–’aquello por lo que primeramente vivimos, sentimos, nos movemos y entendemos’, Ibid. Tomás de Aquino describe el alma como’el primer principio de vida de los seres vivos’, Suma Teológica, I, q. 75, a. 1 co. Polo llama al alma ‘el ápice de la esencia del hombre’.
Es lo susceptible de disposición libre– la forma peculiar en que se expresa y experimenta la temporalidad social. Las alternativas pueden ser verdaderas o falsas. Las primeras aumentan la manifestación de la persona, las falsas, las cierran.
Es uno de los trascendentales personales. Es libre y lúcida aceptación de una persona distinta, entrega a ella y don de sí manifestado en obras. Es libre porque en el amor personal no hay necesidad, no hay un sentirse inexorablemente atraído por un bien que fuerce. Es con luz, porque la sabiduría asiste– es un amor sabio o un saber amante. Amar es salir de sí: darse. Amor personal es la afirmación personal de la persona amante a la persona amada. Esa afirmación no difiere de la persona amante. Se dualiza: aceptar [miembro superior] y dar [miembro inferior]
(‘amicitia’ en latín) es la virtud superior de la voluntad y a la que deben tender las demás en cualquier ambiente en el que se conforme (familiar, laboral…)– es aceptar a otra persona en la medida en que se nos manifiesta. Como es la virtud superior de la voluntad y esta potencia está siendo activada estrechamente por el yo, suele decirse que el amigo es ‘otro yo’. Estamos, pues, ante el ápice de la esencia del hombre, ante la puerta de entrada a la intimidad personal.
Significa comparación entre dos realidades que son en parte igual y en parte distintas. Por ejemplo: aunque no sé racionalmente como son los ángeles, puedo, sin embargo, atribuirles propiedades tales como la inteligencia y la voluntad que observo en los hombres.
A veces es utilizado como sinónimo de ‘límite mental’.
Porque la persona humana, gracias a su hábito nativo de sindéresis, se abre “inherentemente”, manifestándose. El yo es el ápice de sus manifestaciones y disposiciones. La apertura hacia afuera tiene dos dimensiones: -la generosidad de la persona o apertura exterior -la docilidad de la persona o apertura inherente [Cfr. Preguntas polianas, 21.06.2021, Etiquetas: 05.12.05 apertura inherente. Docilidad]
Polo: “el descubrimiento de la intimidad como apertura interior es inseparable del valor activo, libre, de la coexistencia”. [cfr. Preguntas polianas, 3.07.2021, Etiquetas: 05.11.00 Intimidad, 05.11.00 la apertura interior. Intimidad] ================================================== Apertura íntima o interior. Es la Intimidad de la persona La apertura interior de la persona humana no es otra cosa que la dualidad intrínseca del acto de ser personal. Los cuatro trascendentales personales se convierten entre sí y conforman lo que es la Intimidad de la persona. Sin embargo, en la apertura interior rigen el primero (Co-ser) y el segundo (Libertad). Co-existencia libre. Dualidad pues entre el primer trascendental personal, la Co-existencia (que es un acompañarse o tener intimidad) y el segundo trascendental personal, la Libertad trascendental en tanto que Libertad nativa (posesión de futuro). Juan A. García hace corresponder esta apertura con la definición de la libertad trascendental como posesión de futuro no desfuturizable. La persona humana está siempre abierta por dentro. El tercer trascendental personal (Intelecto) sabe de sí, sabe de su apertura interior, gracias al hábito innato de sabiduría. Hay “transparencia” como solidaridad entre el Intelecto y el hábito de Sabiduría. Ambos se desbordan en “además”. El cuarto trascendental personal (Amar personal) acepta la apertura interior del propio ser, creado por Dios. Ese “aceptar” es solidario con su “dar”. Aceptar el ser es una donación. Es la “transparencia” a nivel del amar. El ser personal creado por Dios se sabe además, y es además. Además de Aquél que lo ha creado y que le podrá decir “quién” es. Y que podrá aceptar su “don”. La respuesta o referencia de la persona humana a Dios es su Réplica. El Co-ser no tiene Réplica en su interior. Debe buscarla. Y debe buscar la Réplica que sea aceptada por Dios. [Cfr. Preguntas polianas, 22.06.2021, Etiquetas: 05.11.00 la apertura interior. Intimidad]
Es la apertura de la libertad trascendental o libertad de ser. Vid. ‘dimensiones de la apertura trascendente’.
Es el deseo de un bien sensible presente. Sigue siempre a un conocimiento sensible propio de los sentidos externos (vista, oído, olfato, gusto y tacto).
Es el deseo de un bien sensible ausente que es arduo de alcanzar. Sigue siempre a un conocimiento sensible propio de los sentidos internos superiores (imaginación, memoria, cogitativa).
Es la doctrina que postula la reconciliación final de todas las personas (hombres y ángeles buenos y malos) con Dios. Esta doctrina es errónea, contraria a la fe cristiana.
Significa defensa. Por ejemplo, el diálogo platónico que lleva por nombre ‘Critón o Apología de Sócrates’, es además de un relato del proceso que condenó a muerte a Sócrates, una defensa de su inocencia. Los Padres Apologistas, por ejemplo, fueron defensores de la fe cristiana.
(del griego ‘a’ y ‘poros’, sin salida) significa literalmente camino sin salida. Antropológicamente la mayor aporía es la muerte. Sófocles, por ejemplo, describe al hombre como el que tiene todas las salidas, todas las posibilidades, pero que respecto de la muerte no tiene salida (‘panta poros aporon’). Después de comenzar el coro diciendo que ‘nada es más asombroso que el hombre’ y pasar a relatar las múltiples posibilidades humanas termina: ‘sólo del Hades no tendrá escapatoria’, Tragedias, Antígona, (332-362), Madrid, Gredos, 1981, pp. 261-2.
Son acciones humanas que logran adquirir una conducta por medio de repetición de actos. En esto se parece a los hábitos prácticos de la razón y a las virtudes de la voluntad. Pero se distingue de ellos en que no necesariamente lo aprendido perfecciona la naturaleza del sujeto que aprende.
(de ‘a’ y ‘théos’, no Dios, más el sufijoismo) es la negación de la existencia de Dios. Es un fenómeno preferentemente moderno y contemporáneo circunscrito a filosofías de corte empirista o materialista. Es contrario al modo natural de conocer humano en los niveles superiores, justo los que se abren al conocimiento de Dios.
Vid. ‘Atributo entitativo divino’ y ‘Atributo operativo divino’ atributo entitativo divino,Son propiedades que convienen al Ser Subsistente sin tener en cuenta su vida íntima o su obrar
Son las operaciones íntimas de Dios, pero teniendo en cuenta que en Dios su obrar es su ser. Ej. omnipotencia, creador.
Es la pretensión de educir de sí todas las posibilidades de que uno es capaz, según su propio criterio personal. Esta tesis surge el postulado de la Filosofía Moderna y Contemporánea que defiende la espontaneidad. Es la pretensión de buscar el sentido personal de la persona que uno es en su personalidad, empeño absurdo, porque el yo ni es persona ni puede serlo, ya que es de la esencia del hombre, realmente distinta del acto de ser personal.
Es la doctrina sostenida por el filósofo árabe Averroes (s. XII) que mantiene que existe una única inteligencia para todos los hombres, y que tras la muerte cada uno de ellos se funde en el ser divino como una gota en el océano. Es una teoría bastante despersonalizante, que precisamente por ello fue criticada por los pensadores cristianos posteriores (San Alberto Magno, Sto. Tomás de Aquino, etc.). El averroísmo latino (s. XIII) es la corriente de pensamiento, a que dio lugar el legado de Averroes. El autor más representativo fue Siger de Brabante.
Es una tesis que no admite contrario, pues si se formula alguna tesis contraria a él se puede demostrar que ésta es falsa.
Vid. Conductismo.
Es un transcendental metafísico, según los pensadores clásicos. Pero es un trascendental que va después del ser, de la verdad y del bien. Si se separa y no se funda en ellos aparece el esteticismo, fenómeno coetáneo. Las notas de la belleza, según los clásicos, son la claridad, la proporción y la armonía. Belleza referida a la persona es un trascendental personal que añade a la belleza física la convocatoria, la reunión hacia la propia intimidad de las demás personas. Es la capacidad de congregar. Es la unión de los trascendentales personales.
Es lo real conocido de modo que la voluntad se pueda adaptar a ello.
Es el bien que hace crecer a los hombres de una comunidad material, cultural y espiritualmente en orden a una vida buena. No es propia y especialmente material, porque el bien común incluye las virtudes, que son inmateriales. Tampoco se reduce a la suma de los bienes individuales. Para un clásico, es inviable al margen de la ‘polis’, ciudad. También lo es para un buen ciudadano hoy en día.
(de ‘bios’, vida), en sentido clásico, es el estudio de la vida y de sus grados, en tanto que irreductible al ser inerte. La Biología moderna, en cambio, no busca lo radical de la vida, sino lo experimentable de ella y, recientemente, desde modelos matemáticos.
(de ‘bios’, vida) es la opinión según la cual todo lo vivo se reduce a lo orgánico, es decir, que no admite vida al margen o separada de lo corpóreo. Un representante del mismo es Klages, L., (1872-1940).
Es el intento de ordenar la producción y evitar el robo por medio de funcionarios estatales. Pero como éstos no son empresarios no saben ofrecer, y por eso no producen, y como no están exentos por naturaleza del enriquecimiento ilícito, pueden caer en el robo. Fundar la sociedad en la burocracia es un desorden que lleva a la parálisis social. Contra la burocratización excesiva: descentralización. Con ésta se responsabiliza a todos en el dar. Con la responsabilidad aparece también la moralización de la sociedad.
(‘posón’ en griego, ‘quantitas’ en latín) es la composición de partes que permite la medida (ej. dos metros de alto).
Es, antropológicamente, el intento fallido de poner la clave de lo humano, tanto a nivel personal como a nivel social, en el resultado pragmático obtenido con la conducta productiva. Es fallido, porque el hombre ni es ni puede ser un producto de sus manos. Por eso, el hombre no se puede encontrar en lo que él hace, por ingente que sea el capital acumulado.
Vid. además. Polo utiliza la expresión “carácter” de “además” porque “caracteriza” a la persona como un ser “además”, un ser que se acompaña, que sabe de sí. De esto habla Juan A. García en su monografía “Y además”. Escritos sobre la Antropología trascendental de Leonardo Polo. 1ª edición, Delta, San Sebastián 2008. Son dos los sentidos del carácter de “además” : a) estar más allá del pensar y b) ser adverbio de Dios y de los demás. a) “Además” como método (ser más allá del pensar) o hábito innato de sabiduría. b) “Además” como tema (alcanzarse como transparencia) o ser “hacia”. Éste carácter se encuentra en los cuatro trascendentales personales descubiertos por Polo. a) La 3ª dimensión del abandono del límite mental, permite b) alcanzar el tema del hábito de sabiduría: el ser personal. Como somos “además” del pensar, alcanzamos a conocer, por el hábito de sabiduría, que la persona sobra, es más que la operación intelectual. Es “además”. Éste es su primer sentido. Pero como la persona es inagotable, al alcanzar con su sabiduría su condición de “además”, al ser siempre “además”, se torna en búsqueda de su réplica, búsqueda de Aquél que acogerá su don. Y así alcanzamos otro sentido del carácter de “además”: el ser “adverbio”, somos hijos de Dios en el Verbo. (Juan A. García González : Existencia personal y libertad. Anuario filosófico nº 95. 2009 p. 340.4). [Cfr. Preguntas polianas, 04.07.2021, Etiquetas: 05.04.00 carácter de además] ========================================== Es difícil explicar el carácter de “además” porque no es un objeto. Si fuera un objeto, una idea, podríamos describirla. Pero ¿cómo describir una llama real? No hay logaritmo que la contenga. Imprevisible, libre. Siempre actuosa. La persona es lumbre, es calor, es espíritu creado, adverbio, “además”. Polo habla de esto en Presente y futuro del hombre. p. 203.3 Para saber más: Sobre el objeto y la presencia:…….Etiqueta 2.4.0 Sobre el acto:…………………….………..Etiqueta 1.2.1 Sobre el acto de ser personal : .…..Etiqueta 5.0.0 Sobre el además :………………………. Etiqueta 5.5.0 Sobre el carácter de además: …….Etiqueta 5.4.0 [Cfr. Preguntas polianas, 20.06.2021, Etiquetas: 05.04.00 carácter de además]
(del griego ‘kategoría’, ‘praedicamentum’ en latín, predicamento), designa a los diversos géneros de que está formada la realidad física. Aristóteles distingue 10: la sustancia y 9 accidentes– es decir, al sujeto hilemórfico y a todo lo que en él puede inherir. El libro de Las Categorías del Estagirita sienta que en la realidad física se pueden distinguir dos asuntos suficientemente distintos: las sustancias y los accidentes. Sustancia es cualquier compuesto hilemórfico, es decir, de materia y forma. Accidentes son perfecciones que inhieren en la sustancia. Describe nueve: cantidad, cualidad, relación, acción, pasión, lugar, situación, tiempo, y hábito.
(‘aitía’ en griego, ‘causa’ en latín) es el principio constitutivo de una realidad y del que se produce algo (a lo cual se llama efecto), pues todo lo que se hace tiene una causa.
(del latín ‘eficiens’) es el principio de la realidad física que activa a la causa material integrando a la causa formal. Cabe distinguir entre causa eficiente ‘ex qua’ y causa eficiente ‘in qua’. La ‘ex qua’ se describe como movimiento transitivo, es decir, el que comienza, pasa por un proceso, y al final cesa. El movimiento intrínseco es la causa eficiente ‘in qua’. La denominación causa eficiente ‘in qua’ designa a algunas praxis, es decir, a algunos movimientos internos, como el de la nutrición, el desarrollo, la reproducción, etc. Por tanto, no describe a todas las praxis, sino sólo a las que son con movimiento. A las cognoscitivas no las describe, porque son praxis perfectas, con fin (objeto) poseído, sin movimiento. A las éticas tampoco.
(fin) (del griego ‘telos’, ‘finis’ en latín) es el principio de la realidad física que es el orden del universo. Es la unidad de orden. El fin del universo es su unidad. El orden ordena a todas las realidades físicas, pero no es poseído por ellas. Por eso se llama la causa de las causas.
(forma) (del griego ‘morphe’, ‘forma’ en latín) es el principio de la realidad física que informa a la materia. La forma es lo uno (‘unum’) que se da en muchos (‘in multis’, causa material) no simultáneos. El uno es la diferencia que se da multiplicada en los muchos, pero que no multiplica a los muchos, pues esto lo lleva a cabo la causa material.
(materia) (‘hyle’ en griego), es ese principio de la realidad física a partir del cual (in qua) algo se determina, se formaliza, pues la causa material es la imperfección, y lo que fija a la causa formal. Es lo primero según el tiempo, no según la importancia real.
Es la dependencia de la creación respecto del acto divino de crear.
No es ningún acto propio del conocimiento humano, sino un acto de la voluntad. Por eso, la certeza siempre es subjetiva, pues se está cierto si se quiere, y si se quiere se deja de estarlo. Puesto que la voluntad siempre sigue al conocer, es claro que la certeza no es de la razón sino de la voluntad, porque ésta potencia siempre es posterior a lo conocido. En efecto, primero se conoce, y después se está cierto o no acerca de lo conocido. La certeza se contrapone a la duda, que tampoco es cognoscitiva, sino subjetivo–voluntaria. Por eso se duda de lo que se quiere, aunque lo pensado sea evidente, se duda porque se quiere, y se duda o deja de dudar cuando y hasta que se quiere.
(de ‘scire’, saber) es el conocimiento cierto por causas o principios –decían los pensadores clásicos–. Entendían por ‘causas’ los ‘co-principios’ de la realidad física, es decir, de las cuatro causas (material, formal, eficiente y final). Se trata, pues, de un conocimiento acerca de la realidad física.
(de ‘kyne’, perro, o tal vez de ‘kynosargo’, gimnasio próximo a Atenas) designa a quien desprecia las convenciones sociales y es indiferente ante lo real. Hoy en día se considera cínico a la persona que se conduce con desprecio del correcto trato social con los demás, asunto característico también de los primeros cínicos, pero además, se considera cínico al que doblega la verdad a sus intereses (voluntarismo, pragmatismo, etc.), no adaptándose él a la verdad, por eso no mantiene la palabra dada.
(afín al de Viena) con autores como Reichenbach, Mises, Hempel, etc., fueron defensores de una filosofía ‘empírica’.
Fue formado por un grupo de pensadores caracterizados por su positivismo lógico, logicismo, o empirismo lógico, en abierta oposición a la metafísica. Pretendieron una filosofía ‘científica’. Consideraron como antecesores suyos a Ockham, Hume y Russell.
Coexistir es el ser ampliado por dentro, la intimidad, el ser como ámbito. Significa co-ser– acompañamiento del ser– apertura hacia la intimidad. Designa que el existir del hombre (núcleo personal) es dual no sólo respecto de su esencia, sino que también coexiste con respecto de Dios, de los demás y del mundo y, ante todo, que es un redundar del existir intrínsecamente. Al co-ser se le añade el ‘con’, indicando que el hombre coexiste con Dios en la forma de una búsqueda de aceptación personal.
Es la facultad con soporte orgánico (cerebro) cuyo objeto propio son las intenciones concretas de futuro. No sólo implica un conocimiento concreto del futuro (ej. el plan de deporte que haré el fin de semana próximo), sino también una valoración de lo real sensible, tanto en sí como para el sujeto (ej. si ese plan irá bien de acuerdo con el tiempo atmosférico y se me sentará bien).
Es expresión poliana con la que se designa que tras explicitar con el acto del concepto o con el del juicio las respectivas causas de la realidad física, la mente puede formar una idea u objeto pensado de cada una de ellas.
Es el modo de manifestarse humano no determinado a lo uno, y que, por tanto, uno puede encauzar en una u otra dirección.
Es la manifestación de la aceptación y de la donación entre las personas.
Es la ideología que defiende los intereses comunes del Estado por encima, y no pocas veces al margen, de los intereses particulares. Su influjo marxista es innegable. Acepta que el hombre consiste en hacerse a sí mismo. Esto es mero ateísmo, pues supone entender al hombre como independiente, autosuficiente. El humanismo marxista es pesimista, porque al aceptar el sistema hegeliano en clave humanista intenta llegar al tercer momento (síntesis) de la dialéctica, es decir, a lo que Marx llama sociedad sin clases, y para ello debe, en el segundo momento (antítesis), concentrar toda la negatividad en el hombre, es decir, convertir al hombre en un ser totalmente miserable, pues si en la antítesis el hombre tuviese algo de bondad y se aferrase a ella, no se daría el salto a la síntesis, a la sociedad sin clases, por medio de la revolución y de la dictadura del proletariado, porque se convertiría en otro burgués, aunque sólo fuese dueño de asuntos irrelevantes. Sin la antítesis, no se puede pasar a la síntesis, pero entonces se convierte el mismo hombre en pura negación.
Es la concurrencia entre las diversas causas del universo físico, la material, la formal, la eficiente y la final, pues se dan mutuamente vinculadas. No cabe una sin otra.
Es una palabra que tanto en la tradición medieval como en L. Polo suele designar a dos asuntos: al acto de concebir una sustancia y a la sustancia concebida.
En la razón designa a los hábitos racionales, por medio de los cuales conocemos nuestros actos de pensar, y distinguimos entre ellos. En la moral es el conocimiento valorativo de nuestro modo de actuar práctico.
(Behaviorismo) (de ‘behavior’, conducta) es una corriente de psicología, iniciada a principios del s. XX, que atiende sólo al comportamiento humano externo, usando para describir las regularidades de la conducta el método de las ciencias experimentales. Que este método es improcedente en antropología es evidente, porque en esta teoría y en su método queda inédito lo más radical de la persona humana, porque ésta no se reduce a su conducta. En efecto, la conducta depende de la persona, no la persona de la conducta. Por lo demás, pensar que el hombre se reduce a su conducta no es ninguna conducta– no es algo conductual. Con lo cual esa tesis carece de base tras autocriticarse.
Es uno de los trascendentales personales. Búsqueda de quién soy en el conocer de Dios. Trasparentarse en Dios. Es luz cognoscitiva trasparente de la persona. Es el ser que uno es, pero visto desde el punto de vista del conocimiento. No es una propiedad de la razón o un acto o hábito suyo, sino el conocer a nivel de acto de ser. Se dualiza: buscar (miembro inferior) y encontrar [alcanzar] (miembro superior).
Es el que forma objetos pensados al conocer. Tales objetos son puramente intencionales respecto de otros asuntos. Si son abstractos (ej. gato) son intencionales respecto de realidades físicas– si son ideas generales (ej. animal) son intencionales respecto de algún abstracto como caso de esa idea. Si son proyectos mentales (ej. cuadro) se refieren a asuntos culturales posibles de construir por manos humanas.
O intuición es el conocimiento directo de lo real conocido. Es sin discurso y sin ‘objeto intencional’, sin la mediación de éste, es decir, del abstracto o de la idea (ej. conocer un acto de la voluntad cuando éste se ejerce es un conocer directo, que no forma una idea de él).
Es el conocimiento con objeto pensado. El conocimiento abstractivo es así, pues todo acto de abstraer abstrae un objeto abstracto (ej. perro, silla) el cual es un objeto pensado que es intencional respecto de las realidades de las que se ha abstraído. También la ‘vía generalizante’ es objetivante, solo que en vez de abstractos forma ideas generales (ej. animal, mueble). Asimismo la razón práctica conoce siempre formando objetos pensados, los cuales son planos o modelos de cosas culturales a realizar.
Es el conocer humano que ilumina las realidades sometidas bajo el poder humano y también el propio actuar del hombre (ej. deliberar entre alternativas en una empresa).
Es el conocer humano que permite conocer verdades universales y necesarias no sometidas bajo nuestro poder (ej. conocer que el cosmos está ordenado).
Es una variante del pragmatismo utilitarista que en ética mide el bien o el mal de una acción por las consecuencias de la misma, por los efectos. Es lo más opuesto a una ética de virtudes, porque se atiende exclusivamente a los resultados de la acción, a los productos, no a la repercusión interna de ella sobre la persona humana. Los resultados no mejoran intrínsecamente al hombre. La acción, en cambio, sí. El hombre al actuar no puede dejar de mejorar (virtud) o empeorar (vicio). Esa es la distinción mayor entre la acción humana y la de los animales y máquinas.
(de ‘consensus’, consentir, consentimiento) es la aplicación de la voluntad a lo deliberado de los medios por la razón práctica.
Significa en el marco de teoría del conocimiento que se entiende el conocer humano como una construcción al modo físico, es decir, de modo fisicalista, esto es, procesual, cinético, temporal. Por tanto, no como es, es decir, según acto inmanente.
Es la opinión que acepta por convención un postulado general deducido de repetidas experiencias particulares (ej. que el aborto sea un derecho). La autocrítica de esta doctrina es clara, porque si todo es convencional esta tesis también lo es.
Es la búsqueda del propio beneficio por parte de la clase dirigente a costa del bien común.
(del latín ‘creatio’) es el dar el ser a las diversas realidades por parte de Dios a partir de la nada (‘ex nihilo’). La creación se puede conocer de dos modos: filosóficamente y por revelación divina. La creación ni es, ni puede ser, tema de física experimental, pero sí tema filosófico (propio de la Teología Natural). También es verdad de fe revelada. ‘Creación continua’ designa la hipótesis según la cual Dios crea sucesivamente nuevas realidades.
Es el control del código genético en orden a una integración superior. Hay dos tipos de crecimiento humano, el orgánico y el espiritual. El primero se diferencia del segundo en que tiene límite. El crecimiento espiritual es irrestricto.
Significa que ciertos modos de afrontar los problemas que el hombre suscita se agotan, no son pertinentes para encarar y dar solución a los nuevos modos de vida.
Es revelación divina, no religión humana– antropológicamente es reparación y dotación del hombre respecto de su destino, crecimiento y vía. Ante el cristianismo pierden sentido todas las demás religiones, porque todas ellas expresan el camino del hombre en busca de Dios, mientras que el cristianismo expone el camino inverso, la búsqueda de Dios al hombre, como señala San Juan ’Él nos amó primero’, I Jn, 4, 19.
(‘poión’ en griego, ‘qualitas’ en latín) designa la calificación de una realidad física, es decir, que es tal o cual (ej. alta, baja, redonda, blanca, etc.).
Es la naturaleza humana– la vida recibida de nuestros padres.
Es el plexo de realidades producidas por la acción del hombre. Surge de la capacidad humana de comunicar a sus objetos pensados una capacidad ejecutiva. Nótese que por producidas por el hombre, las diversas manifestaciones culturales deben ser respetadas. Lo contrario no es humano.
Es el afán por conocer asuntos superfluos.
Es una dimensión del trascendental amar personal, la cual es inferior al aceptar. El hombre es un ser personal porque da. En nosotros lo superior es aceptar, puesto que somos criaturas.
Corriente actual de pensamiento que consiste en admitir de entrada que todo discurso tiene igual valor. Por eso Derrida, uno de sus defensores, busca intencionadamente temas marginales, evitando los centrales, los filosóficos, pues su pretensión es ‘vomitar la filosofía’. Sin embargo, la autocrítica de esta posición es manifiesta, pues admitir que todo discurso es de igual valía es contradictorio, pues supone que el discurso que permite formular esa tesis es superior al que desglosa la tesis contraria.
(de ‘Deus’, Dios) es la doctrina que sólo admite una religión natural para el hombre, aceptando sólo aquello que la razón humana puede admitir con independencia de la Revelación. No obstante, es un conocimiento natural de Dios reductivo, pues niega la Providencia, la intervención divina en la historia de los hombres, etc.
Es una institución bastante apropiada para la vinculación social entre los hombres, porque todos tenemos algo que admirar de los demás: en primer lugar, la riqueza infinita y novedosa de su ser personal– en segundo lugar, aquellas de sus manifestaciones en que nos aventajan: más inteligencia o más practicidad, o saber más idiomas, o más habilidad, o tantas otras virtudes.
Es la tendencia a normar las relaciones típicas sociales de acuerdo con su índole personal. La forma del derecho es la norma. El derecho organiza la sociedad asegurando el concurso matizado de iniciativas. Es la forma más alta de cultura porque rige a las demás, pero al fin y al cabo es cultura.
De la presencia mental es palabra poliana que indica que ejercemos un conocer mediante el cual abandonamos el conocimiento objetivo para alcanzar otros temas que no se pueden conocer por abstracción. En concreto, la emplea para describir cómo se procede en la tercera dimensión del abandono del límite mental para conocer a la persona humana.
Es el crecimiento interno del hombre como tal. Por eso no conviene confundir desarrollo con progreso, que es el crecimiento económico externo. Esto está en perfecta correlación con las dos dimensiones humanas del trabajo: trabajo subjetivo y trabajo objetivo.
Es el fin metahistórico (posthistórico o transhistórico) del hombre. Es el futuro transtemporal que puede abrir la libertad humana al enfrentarse con el tiempo. La persona humana se destina. Destinarse es la búsqueda del hombre de un término que acepte la entrega enteriza del hombre de sí mismo, puesto que el hombre es dar.
Desde Hegel designa el paso de una oposición a otra, de un momento a otro dentro del proceso temporal, y luego, paso a su reconciliación final (recuérdese: ‘tesis’, ‘antítesis’, ‘síntesis’).
Las dimensiones son cuatro: 1) la gracia personal inicial, humildad o abajamiento primero; 2) la esperanza, amanecer o alianza primera; 3) la fe, alumbramiento o luz primera; 4) la caridad o arrullo. El primer abajamiento equivale a la verdad del co-existir personal. El amanecer de la persona equivale al destinarse de la libertad. El alumbramiento equivale a la búsqueda intelectual del destino personal. El primer arrullo equivale a la búsqueda amorosa del encuentro con Dios. Aunque utilicemos el mismo nombre, no deben confundirse la humildad, la esperanza, la fe y la caridad de las que aquí hablamos, con las virtudes a nivel esencial o las virtudes sobrenaturales de las que habla la teología. Y tampoco se ha de confundir la gracia personal inicial (el primer abajamiento) con la gracia santificante de la teología. Para mejor entendernos hablaremos de virtudes teologales (fe esperanza, caridad, gracia santificante) y aperturas “iniciales” (gracia o llamada inicial, fe, esperanza y caridad iniciales). Las virtudes infusas teologales las estudiaremos en la etiqueta 12.8.0 y también en la etiqueta 5.16.2, en tanto que “nueva” creación. [cfr. Preguntas polianas, 22.06.2021, Etiquetas: 05.13.00 apertura transcendente, 05.13.05 caridad o arrullo]
Es el medio de generalizar los trueques.
Es la inconsideración del amor personal, pues supone la subordinación de la persona a la cosa, al tiempo.
Es la actitud de afirmar de modo radical una tesis que no ha sido suficientemente esclarecida (ej. ‘todo es opinable’).
Es el sufrimiento físico o moral que afecta a la persona entera. No es, pues, lo contrario del placer sensible, porque mientras que en éste el sujeto no está enteramente comprometido, sí lo está en el primero, pues duela lo que duela el doliente es uno.
Son regalos divinos no exigidos por la naturaleza humana, pero conformes a ella y a su ennoblecimiento que Dios otorgó a Adán y Eva y que los perdieron con la primera caída,
(del latín ‘duo’, dos) antropológico admite dos principios heterogéneos en el hombre, dos elementos o realidades separadas, alma por un lado y cuerpo por otro, (ej. Descartes, el mecanicismo, etc.). Este error es rectificable si se nota que el cuerpo está siendo vivificado, unificado, por el alma, o que algunas facultades del alma tienen soporte orgánico, es decir, se sirven del órgano corpóreo, al que informan, para realizar sus operaciones.
No es un acto de conocer ni un tema conocido, sino un acto voluntario respecto de lo conocido. En efecto, se duda de lo conocido porque se quiere. La duda obedece a que uno quiere estar seguro respecto de lo conocido. Pero tal afán de seguridad es subjetivo y puede ser más o menos abarcante, pues se puede querer que bajo la duda y el afán de seguridad caigan algunos asuntos conocidos o todos, como es el caso de la duda metódica de Descartes. Pero ni la duda ni la seguridad añaden nada como verdad o error a lo conocido como conocido. Como se ve, esta actitud incurre en un voluntarismo contradictorio, porque se desea dudar de esto, de aquello, o de todo a costa de que la misma duda se mantenga de modo indudable.
(de ‘eklegein’, seleccionar), es, en sus inicios, una escuela filosófica que recoge y selecciona opiniones de diversos autores precedentes. Hoy tiene el mismo significado que en su origen, pues designa a los que son ‘tolerantes’ de toda opinión por carecer de criterio claro para dirimir entre su verdad o error.
Es la adecuada comprensión humana, y consecuente actuación, en el orden de la Naturaleza, en atención a que ésta sirva de modo correcto, sin disfunciones o efectos perversos, al habitar del hombre en el mundo.
Es la asignación de recursos para diversos objetivos.
Es la actividad consistente en crear riqueza como un fin en sí. No advierte el sentido subjetivo del trabajo. Sólo mira a la eficacia, a la producción. Contempla al hombre como un individuo (eso ya es una reducción de cuño lógico) capaz sólo de una satisfacción superficial: el consumo.
Se puede describir como dar (por tanto es personal) a cada quien aquello que le ayude a personificarse, a encaminarse hacia su propio destino. Como no hay dos personas iguales, lo nuclear de la educación es intuir quien es cada quien y para qué ha sido creado, es decir, cuál es su vocación y destino, y ayudarle en consecuencia. Educar a nivel de esencia es correlativo de aprender, que no es otra cosa que actualizar potencialidades. Se aprende para crecer esencialmente.
Es intuir, intentar tratar de intuir qué persona distinta y novedosa tengo delante. Se puede educar esencialmente de tres maneras diversas. Cada una es superior a la otra. La educación integral es la que no prescinde de ninguna de ellas, que de menos a más son: a) Simplemente enseñando técnicas o dando conocimientos, es decir, formando para la acción o formando la razón. b) Formar la entera esencia humana, es decir, todo aquello según lo cual dispone la persona, que es común a los demás hombres, por tanto, también la voluntad, y también las potencias inferiores, la memoria, la imaginación, etc., y, por supuesto, el cuerpo mismo. c) Ayudar a que la persona crezca como tal, no su esencia, sino ella misma. Para ello se requiere no sólo de una profunda amistad íntima con el educando, sino también de una apertura a Dios por parte del educador, que pregunta a Aquél en manos de quien está el ser que cada persona es, acerca de su ser, de su sentido irreductible, de su vocación y de su destino, y que tras conocerlo orienta íntegramente al educando para que su vida alcance su fin. Centra la actividad educativa en su fuente, en el núcleo personal en su apertura, también personal, a Dios. En este plano el crecimiento corre por cuenta de Dios (don de la gracia– incorporación a Cristo, etc.), aunque no sin contar con la libertad humana.
Es lo hecho o producido en una realidad física a partir de un principio o causa.
Es centrar la atención en el yo, pero éste no es la persona que uno es. En ética es miope, porque no se da cuenta que las virtudes no se pueden adquirir como los productos. En antropología es absurdo, porque la riqueza personal no depende del cúmulo de riquezas (materiales, de fama, etc.) habidas.
Es la realidad no personal del cosmos.
(del latín ‘electio’, elegir) es la preferencia por parte de la voluntad de un medio sobre los otros. También se le suele designar con el nombre de decisión.
Vid. elevanciones trascendentales
Las elevaciones trascendentales de la persona humana son: creación, llamada inicial, insistencia (o elevación propiamente dicha), santificación y glorificación. Las elevaciones no son “estados”, sino crecimiento. El miembro superior tira para arriba del miembro inferior. Las elevaciones no son “etapas”. Es la persona la que es elevada hacia la unidad en sus distintas dimensiones. Dualizarse es prolongarse y se describe como “elevación”. En lo más alto, Dios. Somos un ascensor. La Creación de la persona humana es la creación de su dualidad radical, de su “nacer destinándo.se”. Podemos llamarla creación inicial. Según la propuesta de Adam Solomiewicz, el miembro nativo de la dualidad radical humana es el nacer trascendental y el miembro destinativo de dicha dualidad es el destinarse trascendental’. Un acto de ser personal, radicalmente dual. Llamada inicial (creación segunda o gracia inicial). Si llamamos creación primera a la creación del universo físico, la creación segunda será la creación de cada persona humana, en tanto que llamada. Es la llamada del Destino. La elevación denominada “llamada” es la llamada inicial o gracia inicial o trascendental, cuyo fruto son las aperturas transcendentes (según cada radical: humildad, esperanza, fe y caridad). Insistencia Es la elevación propiamente dicha. Dios mantiene insistentemente la llamada (es un diálogo creador), para que el hombre aporte su don. Esta insistencia permite comprender la condición temporal de la vida. El crecimiento es trascendental y, si la persona quiere, también esencial. Santificación La santificación es una anticipación del encuentro futuro con Dios o glorificación. Se le llama en teología gracia santificante. Con las virtudes sobrenaturales y los dones del Espíritu Santo. Glorificación Es el encuentro definitivo amoroso con Dios, que se lleva a cabo en el Hijo. El Hijo es la Réplica. [Cfr. Preguntas polianas, 22.06.2021, Etiquetas: 01.00.00 preguntas para empezar, 01.08.03 El ascensor acristalado, 05.07.00 Elevaciones trascendentales, 05.16.02 nueva creación o redención, 05.18.00 glorificación o encuentro con Dios]
Significa el producirse lo inferior manando de lo superior como de su fuente, siendo lo inferior de la misma naturaleza que su origen, pero degradado. Esa teoría generativa, netamente neoplatónica, es radicalmente distinta de la creación.
(generación del embrión) es el proceso de multiplicación celular progresiva, armónica y diferenciada desde la primera célula habida tras la fecundación– y todo ello en orden al desarrollo del organismo que forma una unidad vital.
Es una hipótesis imaginativa que admite que la vida surge por generación espontánea, ‘emerge’ se dice, de lo inerte, y lo mismo la vida sensitiva se dice emerger de la vegetativa y la humana de la animal. Nada tiene de científico experimental esa opinión (ni está probada ni se puede probar por ese tipo de ciencia), y nada de filosófico (pues filosóficamente se prueba su imposibilidad). La vida sensitiva (cognoscitiva, por tanto) no puede surgir de la vida vegetativa porque una operación cognoscitiva es inmanente y no puede salir nunca de una operación transitiva.
(de ‘empeiria’, experiencia) es una tesis que admite como único conocimiento válido el que deriva de los sentidos, de la experiencia. El llamado ‘empirismo lógico’, ‘positivismo lógico’ o ‘neopositivismo’ es la radicalización de esta posición, pues cifra el criterio de verdad de las proposiciones en que éstas se puedan verificar empíricamente.
Es la promoción de la actividad humana, en tanto que la actividad humana es productora.
Es el que crea una oferta, controlando la demanda, que favorece con ella el incremento o desarrollo humano de las personas. Ello exige correr un riesgo, porque cuenta con la libertad y responsabilidad de las personas. Por ello, empresario que busque seguridades sin correr riesgos, no pasa de mediocre.
Fueron los redactores de la Enciclopedia francesa del s. XVIII. Enciclopedia (de ‘egkuklios paideia’, ciclo educativo) fue el proyecto consistente en un plan amplio de obra literaria y científica donde se recogieran todos los conocimientos humanos hasta la fecha, con un propósito netamente ilustrado y anticristiano.
(del griego ‘einai’, participio presente de ‘on’, ‘ens’ en latín, lo que es) significa aquello que es.
(razón, entendimiento posible) (‘nous pathétikos’ en griego), es la inteligencia, la mente, el conocimiento, el pensamiento, etc., nombres todos que designan a la facultad o potencia por la cual pensamos. A su vez, según el modo de operar, este entendimiento es susceptible de dos usos: el teórico (‘nous theoretikos’ en griego) y el práctico (‘nous praktikos’ en griego).
(‘nous poietikos’ en griego) es la luz intelectual, ínsita en el hombre, que ilumina a la inteligencia o razón humana, que la activa para conocer. Es el conocer humano natural superior, el conocer a nivel de ‘acto de ser’ personal. Por un lado hay –en el alma– un intelecto que tiene la potencialidad de ser todos los objetos (intelecto posible)– por otro, el intelecto que todo lo produce (intelecto agente), como si fuera semejante a la luz, pues en un cierto aspecto la luz hace en acto los colores que están en potencia, De Anima, l. III, c. 5, (BK 430 a 10).
Vid. Entendimiento.
(falsedad) en la razón se da al pronunciarnos acerca de lo que se ignora. Es la afirmación del juicio al margen del orden real. Cuando se afirma judicativamente ignorando la armonía entre las diversas realidades aparece el error.
Son las verdades cristianas reveladas referidas a la vida ultraterrena. Reciben también los nombres de postrimerías o novísimos.
(del griego ‘skepsis’, mirar) significa tener la mirada abierta sin centrar la atención en nada. El escepticismo es una actitud que no sólo suspende la validez del conocimiento, considerándolo como incierto, sino también a la realidad, considerándola cambiante, aparente, y, por tanto, indiscernible.
(de escuela) es la filosofía propia del XIII porque se desarrolla según el modelo escolar vigente en las universidades, con un tiempo determinado, unas materias concretas, unos profesores designados para cada una de ellas, etc.
Fue una corriente de psicología caracterizada por el rechazo del atomismo psicológico. Sus representativos autores fueron Wertheimer, Köhler, Koffka, etc.
formada por un grupo de pensadores de dicha universidad, se dedicaron al análisis del lenguaje para su clarificación, con una marcada atención por la lógica, por la construcción del lenguaje ideal y una actitud crítica antimetafísica.
(del alemán ‘Gestalpsycholgie’, psicología de la forma) es una corriente de psicología, de neta influencia estructuralista, cuya tesis central sienta que el todo es más que la suma de las partes. En consecuencia, cualquier dato sensorial será siempre estructural, es decir, no es un elemento al margen del conjunto. Fue iniciada por Ehrenfels y continuada por Meinong.
Es la vertiente de la filosofía analítica tal como se desarrolló en esa universidad. Sus representantes, de formación más humanista que científica, son deudores del pensamiento del denominado ‘segundo Wittgenstein’, pues se caracterizan por su atención al lenguaje ordinario en sus usos corrientes.
fue una corriente de psicología caracterizada por el rechazo del atomismo y asociacionismo psicológico, así como por proponer la teoría de un pensamiento sin imágenes. Autores destacados fueron Külpe y Bühler.
Vid. ‘Esencia del universo’ o ‘Esencia del hombre’.
Es la razón humana perfeccionada por hábitos, la voluntad perfeccionada por virtudes, más el ápice de la esencia, la sindéresis o yo perfeccionado por la personalidad. El término designa el disponer, aquello según lo cual disponemos, no quien somos.
(del latín ‘essentia’) [extramental] es la concausalidad entera (materia, forma, causa eficiente y causa final), es decir, los principios reales en los que se analiza el acto de ser del universo. Debe distinguirse realmente, por tanto, la esencia física del acto de ser del universo. No debe confundirse, por otra parte, esta esencia referida a lo físico con la esencia del hombre.
Es la doctrina que mantiene el primado de la esencia sobre el acto de ser. Tal parecer, de ordinario, aglutina el ser en la esencia, señalando que el primero no añade nada a la segunda. En antropología entendería, pues, que persona y hombre son sinónimos.
(del griego ‘eidos’, especie) es una clase subordinada al género– una forma universal realizada diversamente en ciertos individuos. Por especie humana se entiende la clase ‘sapiens’ perteneciente al género ‘homo’. / Pero también puede significar ‘Forma’.
‘Especie’ significa forma. ‘Expresa’ denota que tal forma ya no está oculta sino patente, conocida. Especie expresa es la forma conocida por la facultad (ej. el color blanco de la casa al ser ésta vista). No está, pues, en el orden de la naturaleza orgánica de la facultad (en el ojo), como la impresa, sino en el orden del conocimiento (en el acto de ver).
‘Especie’ significa forma. ‘Impresa’ indica que hay afección, inmutación de un órgano (ej. la luz blanca que refleja una casa en el ojo).
‘Especie’ indica forma. ‘Retenida’, que tal forma permanece en el orden del conocimiento, que no se pierde. Especie retenida es la afección recibida que no inmuta ahora, sino que se retiene (noción clásica latina de ‘thesaurus’) de cuando afectó (ej. la memoria sensible guarda la forma de la casa de cuando se vio). Pero si no afecta ahora, quiere decir que no afecta al órgano sino a lo formal de la facultad.
Es la búsqueda de aceptación del ofrecimiento que uno hace de sí. El deseo de respuesta positivo a dicho ofrecimiento. Es el mismo ser de cada hombre. Cada persona humana mientras vive en este mundo es una esperanza distinta de felicidad.
(‘pneuma’ en griego, ‘spiritus’, en latín, soplo, aliento) es la realidad personal, vital o inmaterial irreductible a lo biológico y a lo psíquico. Se trata del acto de ser personal que uno es. A esta realidad la llamamos de ordinario intimidad.
En Hegel no es el Dios trascendente, sino un dios inmanente al mundo. Un Dios en el que se pone el principio del resultado, asunto que es un puro equívoco. De ese modo Dios ya no es Acto, sino potencia, proceso, ‘dynamis’ en griego, que se desencadena en el tiempo y que culmina en él. La clave de la dialéctica hegeliana es la secularización del misterio intratrinitario católico.
(de espíritu) es un movimiento filosófico francés de la primera mitad del XIX, que defiende la espiritualidad del hombre frente a la reducción de ésta a lo fisiológico, restricción propia del materialismo, empirismo, naturalismo y positivismo. Fue generalmente de cuño voluntarista.
Significa que algo se desencadena de suyo. Es noción moderna, presente, por ejemplo, en Kant, e indica que la razón no requiere ser activada por un acto previo superior, sino que se activa por sí misma. Pero esto es erróneo, porque la razón es inicialmente una potencia pasiva (‘tabula rasa’) que ni conoce ni sabe que tiene que conocer. Por tanto, requiere de un acto previo y superior a ella que la actualice.
Es precisamente la imposibilidad de crecimiento intrínseco de la voluntad, es decir, la imposibilidad de la virtud. En efecto, esa noción implica que, de entrada, la voluntad ya sea perfecta y autónoma, y que va educiendo de sí sus perfecciones. Ahora bien, como es obvio, la voluntad de entrada es menos potencia pasiva: ningún querer, nada querido.
(del italiano ‘lo stato’, lo establecido) designa aquello de la sociedad que es estable– aquellas costumbres que se han trasformado en ley y es garantizado su cumplimiento por un órgano de gobierno en su máxima autoridad.
Es el estudio de la belleza, estudiando su relación con el bien e intentando la averiguación de lo que es verdaderamente bello y el fundamento de que lo sea.
Es la actitud propia de los estoicos. Creen que el destino humano, que recibe el nombre de ‘fatum’, está ya establecido. Su concepción del futuro es negativa: Se trata del fatalismo, que es un pesimismo, una falta de esperanza.
(derivado de estructura) es una corriente filosófica del s. XX, de moda en la Francia de la década de los 70, cuyo rasgo distintivo es relacionar de modo objetivo, formal, (objetivismo) diversos factores reales en busca de la totalidad. En antropología desliga el pensar de la persona humana. Su influencia es clara en la Escuela psicológica de la Gestalt, en el denominado ‘Holismo’, en la llamada ‘Teoría de los grupos’, en las teorías lingüísticas, etc.
(del griego ‘ethos’) es ese saber mediante el cual el hombre eleva, perfecciona, su inteligencia, voluntad y personalidad. Es el juego personal de la libertad humana con su naturaleza y a través de ella con la totalidad de lo real. Consiste en ejercer el tiempo de la vida sin gasto, porque merced a la ética el hombre usa coherentemente del tiempo. Sus bases son los bienes, las normas, y las virtudes. La ética es imposible sin la virtud. Ésta es la pieza clave de la ética. La virtud es el crecimiento intrínseco de la naturaleza humana, en concreto, de la voluntad, una de las potencias superiores humanas susceptibles de crecimiento irrestricto. El fundamento de esta materia estriba en lo clásicamente llamado sindéresis o hábito de los primeros principios prácticos, una dotación natural humana que anima y orienta todo el actuar. Este modo de conocer es superior, por tanto, a todo conocimiento derivado de la razón práctica. Los primeros principios prácticos en rigor no son plurales sino uno sólo, y consiste en mover a la voluntad a querer el bien– a salir de su pasividad.
Es el postulado según el cual es ético aquello que en un determinado momento se puede hacer debido a que se disponen de posibilidades factivas para acometerlo.
(del griego ‘eu’ y ‘tanatos’, buena muerte) es causar la muerte directamente, sin dolor, a un enfermo incurable, a una persona anciana o disminuida. Admite una doble modalidad: a) la positiva, en la que se provoca la muerte por intervención médica directa. b) la negativa, consistente en la omisión de los medios ordinarios debidos para mantener en vida al enfermo.
(evidente) es lo claro, lo obvio, a lo que llega nuestro conocer tras centrar la atención en un tema, darle vueltas hasta ver su necesidad intrínseca. Hay muchas evidencias, y lo pertinente es demorarse en ellas y compararlas, no sólo porque animan nuestro conocer, sino también porque permiten que conozcamos otras verdades.
Es palabra que designa al modo de ser de la persona humana al margen del tiempo (post mortem). Si la persona no se reduce a su alma, en rigor, lo que habría que demostrar de ordinario es la inmortalidad del alma, no la de la persona, porque la persona no se describe temporalmente. En efecto, como el alma vivifica al cuerpo y éste muere, hay que dar razón de la pervivencia del alma, de la vida, que no se agota vivificando al cuerpo. Pero como uno es persona vivo o muerto, es decir, desligado del vivificar al cuerpo, a la persona, en rigor, no le afecta ese tiempo.
Significa el proceso de despliegue o desarrollo de unos seres desde otros.
Es una formulación biologicista acerca del origen de género humano. Defiende que el hombre deriva enteramente de los prehomínidos precedentes. Tuvo su origen en el s. XIX con Lamarck, pero fue Darwin su sistematizador. Su error se puede ver fijándose en la inteligencia y la voluntad humanas, pues éstas no son propias de la especie sino de cada quien.
Es una corriente filosófica, que recorre la primera mitad del s. XX, que centra la atención en la existencia humana, no directamente en el acto de ser del hombre, sino en sus problemas vitales espaciotemporales. Por eso sus antropologías pueden ser llamadas problemáticas.
(del latín ‘facultas’) es el principio potencial de los actos u operaciones cognoscitivas de un determinado nivel. Por eso también se denomina ‘potencia’. Las facultades son orgánicas (sensitivas). Las facultades necesariamente son muchas porque son plurales los modos humanos de relacionarse con lo real, dado que en lo real hay muchos aspectos diversos. La diversidad entre las facultades estriba en que una es capaz de conocer más que otra. La distinción es, por tanto, jerárquica. Las facultades reciben el influjo de lo real en su órgano, pero conocen ese influjo, si son cognoscitivas, no por el órgano sino por lo que en la facultad hay de más que no se limita a organizar el órgano (noción poliana de ‘sobrante formal’).
(falsabilismo) es una corriente de pensamiento iniciada por Popper que sostiene el carácter conjetural de todas las teorías. Se admiten sólo como válidas mientras no sean falsadas. Pero ello implica que la veracidad de una teoría se admite siempre sólo como hipotética. Además de que esta tesis se autocritica, porque sólo se puede sostener como hipótesis y nunca como verdad inamovible, la ratificación o falsación experimental de una teoría no le añade nada como teoría. La verdad o falsedad de las teorías se descubre teóricamente.
En sentido profundo, es un sinónimo de persona, porque el ser que cada quien es familiar. En el caso del hombre lo radical en él es ser hijo, en rigor, de Dios. Ser familia es un radical personal de todas las personas (también de las divinas). Ser hijo es un radical de muchas personas (el Hijo, los ángeles, los hombres) pero no de todas las personas (el Padre, el Espíritu Santo). En sentido coloquial familia es la continuación de lo que en el matrimonio se inicia.
Es el modo de conocer propio del conocer personal humano, es decir, del conocer superior o a nivel de acto de ser– el conocer del intelecto agente o ‘intellectus ut co-actus’. Tal modo de conocer se puede describir como una ‘búsqueda’ de su tema, el cual es asimismo personal, pero muy superior a la persona humana que conoce, pues es el conocer divino, y la persona humana se ve en dependencia de dicho conocer.
Es la elevación sobrenatural por medio de la virtud teologal de la fe (‘lumen fidei’ en latín) o de la luz de la gloria (‘lumen gloriae’ en letín) del conocer personal humano, es decir, del conocer a nivel de acto de ser, el cual se ha descrito como ‘fe natural’ (intelecto agente). Es un nuevo modo de conocer, superior al natural humano, que versa sobre Dios.
No es un sentimiento, ni un placer, ni un estado, ni un hábito, sino una condición de la persona, es decir, está en el orden del ser, y no del tener. La felicidad, también llamada clásicamente beatitud, consiste en la posesión de lo que conviene más adecuadamente a la persona humana sin temor a perderlo. No describir al hombre en función de la felicidad es, en el fondo, colocarlo electivamente de entrada al margen de Dios. Lo que caracteriza, pues, a este modo de hacer ‘filosofía’ no es otra cosa que la mentira más radical de la que es capaz el hombre.
Es, antropológicamente tal como habitualmente se plantea, y en contra de lo que parece o pretende ser, una infravaloración de la mujer, porque sólo puede reivindicar su igualdad con respecto al varón aquél que de entrada la considera inferior.
(del latín ‘phainomenon’, apariencia), dentro del marco del positivismo y empirismos afines, significa lo que aparece ante el testimonio de los sentidos. A la opinión según la cual nuestro conocer sólo es susceptible de captar los fenómenos se le denomina fenomenismo.
Es, al menos en su origen (Husserl), un ‘método’ de pensamiento consistente en atenerse exclusivamente a los contenidos de conciencia, considerados estos como tales, es decir, como objetos pensados o ideas. Pone entre paréntesis (‘epojé’, reducción) la realidad natural tanto extramental como la del sujeto, sus actos, hábitos, potencias, etc. El método se limita a describir lo dado. Lo conocido es sometido a una ‘reducción eidética’, y su resultado son las ‘esencias’, que son dadas a una ‘intuición eidética’. Se pasa luego a la ‘reducción trascendental’, es decir, a poner entre paréntesis la existencia de la misma conciencia. Con ello la conciencia se ‘autoconoce’ como pura conciencia, trascendental, fundada en el ‘yo trascendental’. Las ciencias de las esencias, se fundan, pues, en una ‘egología trascendental’. Hasta aquí Husserl, su fundador. Los fenomenólogos posteriores son tan variados como sus temas de estudio, pero les caracteriza una nota común, el uso del método.
Es una doctrina que defiende la impotencia de la razón para alcanzar lo divino– asunto que relega a la sola fe sobrenatural. Defensores de esta doctrina, son, por ejemplo, Ockham, Lutero, Kant, Kierkegaard, etc.
Es responder personalmente a alguien– es no fallar a, cumplir con las personas, en este caso, con Dios. Debe distinguirse de la lealtad, que es ser cuidadoso con las cosas y que es una virtud de la voluntad.
‘Es una actividad en la que el existente está enteramente comprometido’, Polo, L., Introducción a la Filosofía, Pamplona, Eunsa, 1995, p. 41. Tiene muchas áreas temáticas (ej, antropología, metafísica, ética, filosofía política, teoría del conocimiento, de la voluntad, psicología, sociología, filosofía de la naturaleza, lógica…), que se distinguen entre sí jerárquicamente. También los niveles de conocimiento que se usan para conocer cada una de esas áreas son distintos jerárquicamente entre sí. En el ejercicio de la filosofía más alta, la que versa sobre la persona humana, método cognoscitivo y tema conocido coinciden: se trata de la persona como ser cognoscente. Sólo desde ese nivel se esclarece suficientemente la persona que cada uno es.
(deriva de análisis) es la división del lenguaje en elementos para proceder a su estudio. De ahí también su denominación de ‘filosofía del lenguaje’. Parte del postulado de que el pensamiento no puede conocerse directamente sino a través de su estructura lógica expresada en el lenguaje. Es la corriente que hace del análisis del lenguaje el punto central de su estudio, e intenta buscar los vínculos entre pensamiento, lenguaje y realidad. En antropología mantiene que lo más alto de la persona es el lenguaje.
También llamada ‘teoría de la ciencia’, es una parte de la teoría del conocimiento, que tiene por objeto de estudio las teorías científicas.
Es una corriente de pensamiento del s. XX de corte personalista que radica lo nuclear humano en su relación con otras personas– en su ser dialogante. Representantes suyos fueron Levinas y Buber.
Vid. Causa final.
Es el bien último. No se entiende por fin de la voluntad el fin o causa final física, unidad de orden del universo. De ningún modo puede eso ser el fin del querer humano, porque el hombre es más que el universo. El fin último de la voluntad humana no puede ser sino inmaterial, porque la la voluntad lo es, y tiene que ser irrestricto, porque la capacidad de querer y de crecimiento de esta potencia también lo es. Ahora bien, sólo hay una realidad que sea tal: Dios. Tal fin es el bien común para las distintas voluntades humanas.
(del griego ‘physis’, lo físico), en sentido clásico, es el estudio de las causas, es decir, de los principios constitutivos de la naturaleza física. Es lo que hoy se entiende por Filosofía de la Naturaleza. En la Edad Moderna por este concepto se entiende, sin embargo, la observación, medición y experimentación de la realidad material para fines prácticos.
Es la aplicación de la matemática a las realidades físicas, no para conocer mejor la índole de ellas, sino para sacar de ellas utilidades culturales para el hombre.
(del griego ‘physis’, lo físico) es la opinión que sostiene que toda realidad se reduce a índole física, o puede ser explicada según esos parámetros. Si bien la realidad física no se reduce a materia, esta opinión puede admitir el materialismo.
(del griego ‘morphe’, ‘forma’ en latín) es el principio de la realidad física que informa a la materia. La forma es lo uno (‘unum’) que se da en muchos (‘in multis’, causa material) no simultáneos. El uno es la diferencia que se da multiplicada en los muchos, pero que no multiplica a los muchos, pues esto lo lleva a cabo la causa material.
En gnoseología es el atender con exclusividad a los asuntos pensados como tales, ‘formales’, a las ideas, no a la realidad extramental, ni a los actos, hábitos, facultades y a la persona cognoscente. En ética es el atender en esa disciplina con exclusividad a los aspectos cognoscitivos ‘formales’, no los bienes reales ni a las virtudes de la voluntad. La influencia kantiana de esa tendencia es manifiesta.
Es precisamente la imposibilidad de crecimiento intrínseco de la voluntad, es decir, la imposibilidad de la virtud. En efecto, esa noción implica que, de entrada, la voluntad ya sea perfecta y autónoma, y que va educiendo de sí sus perfecciones. Ahora bien, como es obvio, la voluntad de entrada es menos potencia pasiva: ningún querer, nada querido.
Son aquéllas en las que se encauza la vida vegetativa. Las únicas de que están dotados los vegetales, y son la nutrición el desarrollo y la reproducción.
Es una posición que mantiene que la verdad de todo conocimiento (también la de las opiniones políticas, por ejemplo) se debe admitir más por fe o convicción subjetiva que por su transparencia.
Es el principio de lo real– la realidad principial, es decir, lo primero a partir de lo cual toda realidad queda fundamentada.
Es la vía operativa de la razón que, tras la abstracción, y partiendo del abstracto, forma ideas cada vez más generales. Está conformada por pluralidad de actos– y asimismo de hábitos cognoscitivos, los cuales conocen a sus respectivos actos. Esta vía cognoscitiva racional no cierra nunca, porque siempre se puede formar una idea más general que las precedentes.
(del griego ‘genos’, género) es el atributo esencial aplicable a una serie de realidades que difieren entre sí específicamente. Así el ‘género homo’ es lo común a una serie de especies en la que se encuadra, distinguiéndose de las demás, la de ‘homo sapiens’.
(del griego ‘gnosis’, conocer) nació siendo una corriente herética del cristianismo iniciada en el s. II, que respecto del hombre piensa que está compuesto de dos elementos contrapuestos, uno malo, la materia, y otro bueno, el alma, la cual procede de un mundo superior y está en el cuerpo encarcelada. La ascética sería ese camino que lleva al alma a su retorno a lo espiritual. El gnosticismo ha perdurado estando presente en todas las épocas– también hoy.
(del latín ‘gaudere’, gozar) es el descanso de la voluntad en el bien poseído. No es lo mismo el gozo (‘gaudium’ en letín) que el disfrute (‘fruitio’ en latín). Lo primero indica felicidad– lo segundo es manifestación de egoísmo.
Es un hábito elevante de la persona humana.
(del latín ‘habitare’) es el modo de estar del hombre en el mundo de acuerdo con el interés, es decir, es estar en un sitio teniéndolo.
Perfección cognoscitiva por la que conocemos que ejercemos la respectiva operación. P.ej. por el hábito abstractivo nos damos cuenta de que abstraemos.
Es el que permite darnos cuenta de que abstraemos. Una cosa es abstraer (ej. gato) y otra saber que se está ejerciendo un acto de abstraer. Todos los actos de abstraer subyacen bajo este hábito.
(del latín ‘habere’, tener), es el acto que nos permite conocer que conocemos, es decir, por el que conocemos nuestras operaciones inmanentes cognoscitivas. Los adquiridos son el crecimiento de una facultad o potencia, la inteligencia, y pueden ser teóricos o prácticos. En el lenguaje cotidiano a ese conocimiento de la inteligencia lo solemos denominar memoria, si bien, se trata de la memoria de la razón, no la de la facultad sensible, el sentido interno llamado memoria, porque las facultades sensibles no son susceptibles de hábitos.
Es el que permite darnos cuenta de que ejercemos actos de concebir. Una cosa es concebir una sustancia física conformada por una materia y una forma (ej. pirita) y otra darnos cuenta de que estamos ejerciendo ese acto de conocer.
Es el que nos permite darnos cuenta de que ejercemos actos de juzgar y, por tanto, distinguir entre cuales son verdaderos y cuales falsos.
Es el que nos permite saber cuáles son tales axiomas con los cuales la razón nunca se contradice. Uno de ellos es el ‘principio de contradicción’.
Es un hábito innato, natural humano, que permite conocer los primeros principios reales: los actos de ser reales extramentales, los temas de la metafísica (el acto de ser del universo físico, el acto de ser divino y la dependencia del primero respecto del segundo).
Es un hábito innato. Es el conocimiento habitual y parcial de la persona humana considerada ante la totalidad de lo real.
(‘èjein’ en griego, ‘habitus’ en latín) es el tener o haber, la posesión de una realidad física (ej. tener un vestido, un anillo, una casa, etc.).
Es el que nos permite notar que ejercemos actos de generalizar, es decir, de formar ideas cada vez más generales. Son plurales.
Es una perfección cognoscitiva humana (acto, por tanto), que es permanente y que tenemos desde el inicio de nuestra existencia. Son estos tres de inferior a superior: sindéresis, primeros principios y sabiduría.
Vid. ‘Hábito de ciencia’.
Son instrumentos del intelecto agente o conocer personal, es decir, a nivel de acto de ser. Son una dotación innata de índole creatural, es decir, que contamos con ellos desde nuestra creación.
Es el puente entre el pensar y el hacer. Es una actividad transitiva, una praxis, la superior de todas, porque es la menos material entre las materiales y la más remitente de entre ellas. Por ser la superior gobierna a las demás.
(del griego hedoné, placer) también designado como epicureísmo, debido al nombre de su fundador, Epicuro, es la escuela fundada en el 306 a. C., basada en la eliminación del temor a los dioses y a la muerte, así como en la huida del dolor y la búsqueda del placer. Es la búsqueda del placer sensible fácil de conseguir de modo inmediato. El placer más buscado suele ser el sexual, porque es el más intenso. El hedonista desconfía de las normas morales y carece de virtudes. Además, por ceñirse al presente, carece de visión de futuro. Es miope respecto de bienes, normas y virtudes, y también respecto del tiempo. Con lo cual su vida carece de proyecto y deviene absurda.
Es una doctrina contraria al depósito de la fe católica que custodia el Magisterio de la Iglesia.
Es una corriente filosófica del s. XX cuyo objeto es, sobre todo, la interpretación de los textos. Su método se refiere al pasado. Pero la persona ni es un texto ni es pasado. Además, precisamente por tratarse de interpretación no puede llegar jamás a ser ciencia rigurosa. En efecto, en este modo de pensar no cabe verdad necesaria sino verosimilitud. En rigor, reduce todo el pensar a razón práctica, subordinada ésta a un manifiesto voluntarismo, que ha incidido, por ejemplo, en los epígonos de la Escuela de Frankfurt. La misma noción de ‘experiencia’, en Gadamer, apunta a la razón práctica, si bien tal razón carece fundamento y de fin, puesto que mantiene que la experiencia no culmina en un saber sino en ella misma. Por ello, toda experiencia aboca en la experiencia de la finitud humana.
(del griego ‘hyle’, materia, y ‘morphe’, forma, más el sufijo ‘ismo’) es la teoría que se refiere a los seres cuya composición es de materia y de forma.
(del griego ‘hyle’, materia, y ‘zoos’, animal, y el sufijo ‘ismo’) es una concepción de toda la realidad física como si de un inmenso animal vivo se tratase. Pone, por tanto, el principio vital no en cada ser vivo, sino externamente, lo cual es una negación explícita de la inmanencia que caracteriza al ser vivo.
Es ese trayecto, constituido por hechos humanos sucesivos, que media entre el nacimiento de cada libertad que uno persona humana es y su destino, que está siempre en el futuro. De entre pasado, presente y futuro, lo que más influye en la vida del hombre es el futuro, por eso el hombre es un ser de proyectos.
Es la doctrina filosófica que subraya el carácter histórico del hombre. La frase de Dilthey ‘lo que el hombre es lo experimenta sólo a través de la historia’ describe bien esta corriente.
Es la tendencia a ser valorado según quien uno es, ni más ni menos. Pero como uno es un proyecto en orden al fin último, la tendencia al honor es la tendencia al fin último. En la medida en que es justa y va creciendo es una virtud de la voluntad.
Es un movimiento de cultivo de las humanidades (las letras, según denominación precedente) nacido en la Europa del s. XIV, que pretende revitalizar la visión humana del hombre en algunas de sus manifestaciones prácticas: política, ética, educación, etc.
Designa a los cambios de tipo psicológico, ético, cultural, del hombre. Aunque la calidad de la cultura contribuye en buena medida a ese proceso de perfeccionamiento humano, en rigor, del crecimiento intrínseco del hombre responden los hábitos intelectuales y las virtudes de la voluntad.
(derivado de ‘idea’) es el sistema filosófico moderno del XVIII y XIX que se atiene a las ideas pensadas como a lo más relevante. Admite que el primer trascendental es la verdad. La verdad es, según esta corriente, más importante que el ser y que el bien, y es ‘previa a’ e ‘independiente de’ ellos. Sostiene que la verdad se autofunda. Desconoce la ‘intencionalidad’ del objeto pensado y entiende la verdad como coherencia interna del pensar consigo mismo. En contra del nominalismo sostiene que existe un sistema lógico total, es decir, una lógica única de la que depende la coherencia en la elaboración de todos los lenguajes. Mantiene que es posible saber todas las reglas pertinentes para formar el lenguaje, la sintaxis. El idealismo no busca diversas posibilidades, diversos posibles lenguajes, sino la posibilidad total, es decir, la necesidad total del sistema de verdad. La necesidad coincide con la totalidad de las posibilidades aunadas.
Es el ser divino. Sólo Dios es idéntico. Dios comporta omnímoda identidad, ya que en Dios es idéntico el intelecto y lo inteligido, el ser y la esencia… Identidad es otro modo de nombrar la simplicidad, el que Dios sea simple, es decir, lo que los medievales llaman el ‘misterium simplicitatis’.
Es cierto ideario político, unas tesis con las que se intenta persuadir a los demás acerca de su verosimilitud. Sin embargo, tales tesis admiten, como opiniones que son, opiniones contrarias.
(en alemán Aufklärung) deriva de luz, esclarecimiento, pues se pretendía ‘ilustrar’ a la sociedad frente a las tinieblas o prejuicios que supuestamente la oscurecían. Es una corriente filosófica moderna (s. XVIII) cuyo objetivo fue la abolición de todas las estructuras, sociopolíticas y religiosas, L´ Ancien Régime, del pasado, esto es, la monarquía y la Iglesia. Antropológicamente, su lema de usar la razón sin límite alguno, de emanciparla, conlleva la despersonalización de la razón.
Es una facultad que nos permite conocer imágenes, objetos remitentes o no a la realidad física, elaboradas a partir de ella sin que las realidades sensibles estén presentes.
(kantiano) es una norma (formulada así: obra de tal modo que tu máxima de actuación sirva de principio de legislación universal) que no garantiza el perfeccionamiento intrínseco del hombre, porque desconoce que sea el bien en sí y, en consecuencia, qué actos debo poner para adaptarme a él. Por eso tampoco me invita a querer mejor, a querer según virtud.
(de la persona humana) remite a Dios, pero no es un conocimiento directo, intuitivo, de Dios. Sostener lo contrario sería caer en el error del ontologismo.
Es la tendencia de la voluntad, por medio de sus actos, hacia los bienes por ella queridos. Para los pensadores clásicos medievales es sinónimo de estos otros términos: adaptar, transformar, convenir, inclinar, proporcionar, consonar, connaturalizar, complacer, informar, conformar, etc.
(del latín ‘indivisum’, indiviso) designa a un sujeto aislado, particular y concreto si referencia a nada. Sin embargo, la persona es apertura (a Dios, a otras personas y al mundo). La consideración aislada de una persona no deja de ser una abstracción mental que no responde a la realidad personal. Una persona no es un individuo, porque individuo significa ser cerrado en sí mismo. Decir de la persona que es un individuo es tanto como decirle que es una sustancia.
(de ‘manere in’, permanecer en) significa propia y específicamente un acto cuyo fin reside en él mismo (ej. la idea pensada está en el acto de pensar, presentada por él). Por extensión significa un acto que permanece en el agente.
(del latín ‘manere in’, permanecer en, y el sufijo ‘ismo’) significa, en el contexto filosófico de fines del XIX y principios del XX, la tendencia a considerar como únicamente válidos aquellos contenidos de conciencia que responden a fenómenos sensibles (influencia kantiana). El inmanentismo religioso prima a la experiencia subjetiva interna sobre los contenidos revelados objetivos y universalmente válidos. Señala que podemos acceder a Dios por medio de un sentimiento vital.
Designa la existencia de la vida humana tras la muerte. La inmortalidad del alma humana se demuestra demostrando la espiritualidad de sus potencias inteligencia y voluntad. La espiritualidad de éstas se demuestra al demostrar la inmaterialidad de sus actos (pensar y querer). Y la inmaterialidad de éstos se demuestra al demostrar la universalidad, generalidad e irrealidad de sus objetos (pensados o queridos).
Es la afección corpórea que el órgano de una facultad cognoscitiva sensible recibe (ej. un pinchazo sobre el tacto en un dedo)– es causada por el estímulo externo de cualquier realidad física (ej. una aguja).
(del latín ‘instinguere’, estimular desde dentro o por dentro) es el conjunto de reacciones primarias, determinadas y necesarias de la conducta animal ante determinados estímulos.
Es pretensión actual, inversa a la de la ciencia moderna, de ejercer el papel de Dios respecto del hombre. En efecto, subordina el decreto creador de Dios al arbitrio del hombre, para que Dios cree persona a aquél que el hombre técnicamente decide. Mientras la modernidad, en buena medida, se ha caracterizado por subordinar la técnica al hombre para mejorar su vida, esta reciente tesis postula lo contrario: pone el hombre al servicio de la técnica, aun matando la vida humana.
Es aquello que se ha hecho con otro, que podría haberse hecho de cualquier otro modo, y que se sabe que es medio respecto de un fin. Las posibilidades de formar instrumentos en el hombre son infinitas. El animal desconoce la relación de medio-fin. El instrumento es posible porque el hombre es capaz de poseer mentalmente un uso, una acción, con independencia de su configuración material.
(hábito de los primeros principios), es un hábito innato no a la razón sino al intelecto agente. Es el instrumento del que se sirve el entendimiento agente o conocer personal para conocer los actos de ser reales extramentales: el acto de ser del universo o no contradictorio, el acto de ser divino o idéntico, y la dependencia del primero respecto del segundo.
Vid. ‘Conocer personal’.
Es la tesis que hace girar el peso de la actuación humana sobre la iluminación racional de las acciones, sin tener suficientemente en cuenta las decisiones de la voluntad. De modo que el mal se cometería siempre por ignorancia, no por mala voluntad.
(entendimiento o razón) es la potencia espiritual humana que es susceptible de conocer lo real físico y lo mental sin restricción.
(del latín ‘in’ y ‘tendere’ tender a) indica remitencia. Hay realidades que son remitentes de modo natural (ej. el humo remite al fuego– una fotografía remite a la persona fotografiada– la imagen del espejo a la realidad en él reflejada, etc.). Hay otras que son remitentes de modo cultural, por convención (ej. una bandera remite al país que representa– los cubiertos remiten entre sí, etc.). En ambos tipos de signos, sin embargo, hay algo que no remite: la materialidad de los signos (ej. el monóxido de carbono, la cartulina de la foto, el vidrio del espejo, la tela de la bandera, el metal de los cubiertos, etc.). El objeto conocido es, no obstante, enteramente remitente. No es aquello que se siente, sino aquello por lo que se siente. Es como una fotografía sin cartulina– como la imagen en un espejo pero sin el vidrio.
(de ‘in’ y ‘tendere’, tender hacia) indica remitencia. Puede ser cognoscitiva o volitiva. La primera corre a cargo de los objetos conocidos. La segunda, a cargo de los actos de querer. Es decir, lo que es remitente en el conocer es el objeto conocido, y lo que es remitente en el querer es el acto de querer.
(del latín ‘alter’, otro) es la remitencia propia de los actos del querer– actos que se refieren a la realidad tal cual ella es, que es otra realidad distinta (de ahí alteridad) de la realidad que los actos son.
(del latín ‘similitas’, semejanza) es la remitencia cognoscitiva propia del objeto conocido a la realidad. Del objeto conocido los clásicos suelen decir que es semejante a lo real. Conviene precisar, no obstante (para evitar el representacionismo moderno), que por tal semejanza ellos entienden que el objeto se agota siendo pura semejanza. No se trata, pues de que se parezca o sea una copia de lo real, sino que intencionalmente es lo mismo que lo real.
Es la comunión armónica o síntesis de los diversos saberes específicos. Dado que la unión definitiva de todo saber se logra al correlacionar los hallazgos parciales con el hombre, que es el que hace ciencia, y de aquéllos saberes a través del hombre con la Verdad, una universidad, carente de Facultad de Filosofía y de Facultad de Teología no es universidad, sino una pasmosa reducción del saber en su más alta instancia: el saber culminar.
Es la remitencia instrumental de unos medios a unos fines, es decir, el sentido que unas cosas tienen respecto de otras. Que no todo se reduce a interés es evidente. Por ejemplo, pensar el interés no es interés ninguno. El pensar trasciende el interés, porque es lo interesante en sí. Es decir, tiene sentido en sí, no en función de otra cosa. Es fin en sí, no medio para. Además, el interés no es posible sin el pensamiento.
Es palabra moderna derivada de concebir a la persona humana como sujeto. Pero si se concibe al hombre como sujeto, la intersubjetividad deviene problemática. Sin embargo, si se distingue entre ’persona’ y ’sujeto’, conviene hablar de interpersonalidad, de coexistencia, etc. En ese sentido indicaría que el hombre coexiste con las demás personas humanas para perfeccionar su esencia, no su acto de ser (eso, sólo Dios lo puede), y también para satisfacer las necesidades propias y ajenas a lo largo de la Historia.
Es el modo de ser que no necesita asimilar elementos exteriores ni poseerlos para mantenerse. Es la apertura hacia dentro propia de las personas. Es relación de origen, el resurgir inagotable de la persona.
Es la opinión en el campo de la Teoría del Conocimiento que defiende que visión directa se da en los diversos niveles cognoscitivos (sensible, racional, etc.). Sin embargo, la intuición, que es el modo de conocer más alto, debe ser reservada sólo a su ámbito, no al de los sentidos o al de la razón, sino al conocimiento intelectual o personal. Es la tesis reciente que admite en algún ámbito de la ciencia (lógico, metodológico, ético) que se pueden conocer directamente por intuición cualidades irreductibles a otras.
En el sentido de antirracionalismo, es la tendencia filosófica que admite que la teoría no es la forma más alta de vida, sino que es aquélla que no es conforme a la razón. Nietzsche es ejemplo de ello.
Es la subsistencia del ser de cada hombre– subsistencia no autosuficiente sino radicada en Dios. No es, pues, entendida la persona como fundamento autofundante, concepción propia de la Filosofía Moderna.
Es la tradición religiosa del pueblo judío. Su centro escriturístico lo componen algunos libros del Antiguo Testamento, fruto de la revelación divina, en especial los referidos a la ley de Moisés, la Torá. Junto a ellos, hay otros escritos no compuestos por hagiógrafos (autores inspirados por Dios), tales como el Talmud, esto es, comentarios a las leyes y a las costumbres.
Es gozar el sentido de la libertad humana. Las acciones lúdicas pertenecen a aquellas que contiene el fin dentro de sí mismas.
(juzgar) es un acto de la razón mediante el cual atribuimos accidentes reales a sustancias reales (ej. músico a Sócrates, blanco a casa, etc.). Con el acto de juzgar se recupera el movimiento (ausente en el acto de abstraer y solo en parte presente en el concepto), y con él se recupera el tiempo, lo cual se manifiesta en el verbo, que admite diversos matices de pasado y futuro (ej. el perro juega, jugó, jugará).
Es un descenso del conocimiento hacia la práctica. Y en este sentido es instrumental. Por eso, tiene sentido decir que el lenguaje humano es efectivamente pragmático, o que hay que construirlo. El lenguaje es del orden de la ‘poiesis’. De manera que sin una voluntad de comunicación no hay lenguaje.
Es, por lo que a la Antropología se refiere, una reducción en la interpretación de la libertad humana pues prescinde de la apertura nativa de la libertad personal a otras personas. En consecuencia, se entiende al hombre como un sujeto singular y aislado. A la par, su visión de la libertad manifestativa está polarizada en particularismos que no facilitan la integración social. El liberalismo tiene una visión pesimista del hombre porque lo considera egoísta por naturaleza, malo por tanto.
Es un radical o trascendental personal. Es cada quien– el ser del hombre como abierto de entrada (libertad nativa) y con capacidad de encauzar esa apertura (libertad de destinación) hacia su destinatario. Es la persona humana vista desde cierto punto de vista que mira a su núcleo: pura apertura. La libertad, por tanto, no es, en primera instancia, una propiedad de la voluntad, o un acto suyo como el elegir, etc. La libertad es lo personal en el hombre.
(del griego ‘logos’, conocimiento) son los diversos modos de conocer de la inteligencia. Tradicionalmente se la considera como ese saber que versa acerca de entes de razón.
Es intento de formalización simbólica del uso de la inteligencia que versa sobre entes de razón. La lógica-lingüística es la desarrollada por Frege, los analíticos, el pragmatismo, etc., y versa sobre el análisis del lenguaje.
Significa en Polo unificación cognoscitiva. Hay varios niveles. Así, la unificación de las dos vías operativas de la razón, la racional y la generalizante se lleva a cabo mediante las operaciones matemáticas. Superior a esa unificación racional es la que lleva a cabo el hábito innato de la sindéresis, el cual unifica a la inteligencia con la voluntad.
(‘topos’ o ‘pou’ en griego, ‘ubi’ o ‘locus’ en latín) es el sitio que una realidad física ocupa, el espacio en que está (ej. el libro está en la biblioteca).
Tradicionalmente es considerado como la privación del bien debido en alguna realidad. En el hombre éste puede ser físico (ej. ceguera), moral (ej. vicio) o personal (ej. soberbia).
(derivado de Marx) es tanto el pensamiento de Marx como las doctrinas de él derivadas. Su tesis central es el materialismo.
Es, como la lógica, parte de la teoría del conocimiento. Su diferencia respecto de otros usos de la razón estriba en que no se refiere directamente a lo real como tal (aunque caben aplicaciones), sino a lo pensado en tanto que pensado.
(‘hyle’ en griego), es ese principio de la realidad física a partir del cual (in qua) algo se determina, se formaliza, pues la causa material es la imperfección, y lo que fija a la causa formal. Es lo primero según el tiempo, no según la importancia real.
(derivado de ‘materia’) es aquella doctrina que admite por real sólo lo material. Esta tesis se autocritica porque, por ser universal, no se puede ratificar en lo material particular. Su error es notorio también en física, porque la estructuración interna de la materia (causa formal) no es materia alguna. Tampoco el movimiento (causa eficiente) es materia, porque el movimiento no se mueve– lo que se mueve es el móvil. A la par, el orden del universo (causa final) tampoco es materia. El materialismo no es, ni puede ser, tema de ciencia experimental. Sin embargo, tampoco puede ser tema filosófico, porque contradice la luz natural de la razón, sino tema de fe ciega, es decir, una pseudo-religión.
Es la unión de cuerpo y espíritu entre varón y mujer de por vida. Como la unión no es sólo corpórea sino espiritual esa unión es como la de una fraternidad adquirida, donde cabe hablar más de hermano y hermana que de varón y mujer.
(derivado de mecánica) es una doctrina iniciada en el s. XVII, fundamentalmente referida a la física, que interpreta al mundo, también a los seres vivos y al hombre, como una gran máquina. Mantiene que todo lo que acaece en la realidad física depende de unas condiciones iniciales. Desconoce, por tanto, la causa final, y se entienden de modo reductivo también la material, la formal y la eficiente.
Es una técnica instrumental cuyo fin es el intento de aplazar la muerte, no de vencerla definitivamente, asunto imposible.
Son aquellos bienes útiles sin los cuales la voluntad no puede acceder al fin último.
Es la facultad con base orgánica (cerebro) cuyo objeto propio son los recuerdos referidos a realidades particulares y concretas del pasado percibidas por los sentidos externos.
Es el disponer del lenguaje no según es él, sino de él. Con ella se destruye el lenguaje, porque si éste es manifestación, la mentira impide tal manifestación. Si mentir se convierte en una actitud reiterada entonces se adquiere un vicio, una imperfección, que impide la virtud de la veracidad.
Es lo propiamente económico, lo que estudian los economistas (precios, competencia, comercio interior y exterior, cómo se vende, cómo se compra, etc.
(del griego ‘meta ta physica’, más allá de la física) o filosofía primera -como también la llamó Aristóteles- es el estudio de los fundamentos de lo real– la averiguación en torno a los actos de ser reales extramentales: el acto de se ser del universo, el acto de ser divino y la dependencia o causalidad trascendental del uno respecto del otro.
Es equivalente a los distintos actos intelectuales que se emplean para conocer los distintos temas reales o mentales. En la filosofía moderna, en cambio, se ha entendido por ‘método’ el ajustarse por parte del hombre a una serie de reglas de conducta que él mismo se traza en su trabajo intelectual (ej. analizar, repasar…).
Es un movimiento de fines del XIX y principios del XX que defiende, entre otras doctrinas, estas dos caras de la misma moneda: el agnosticismo ante Dios, y el inmanentismo vital.
(del griego ‘monon’, uno) en antropología niega la unión alma-cuerpo por afirmar que el hombre se reduce a un sólo componente natural. Los hay de dos tipos: 1) El espiritualista, que mantiene que el hombre es fundamentalmente su alma (ej. Platón, Berkeley, etc.). Es rectificable con un sencillo ejemplo que denota la perfecta compenetración, unidad, de alma y cuerpo en el hombre: la gripe. Cuando uno está enfermo piensa con dificultad. 2) El materialista, que sostiene que el hombre se reduce a su cuerpo, (ej. Nietzsche, Marx, etc.). Se puede rectificar con una crítica interna, pues la tesis de que el hombre se reduce a cuerpo no es ni corporal ni ningún miembro del cuerpo humano. Esta opinión es corregible también si se cae en la cuenta de que alma y vida son sinónimos, porque el alma es el principio vital. Nadie niega la vida, pero algunos pretenden negar la existencia del alma humana, considerándola como un producto de la imaginación. En Metafísica indica que toda la realidad es de la misma índole. Deriva de poner al ‘uno’ como primer trascendental. Es claro que el ‘uno’ tomado como trascendental impide que los demás trascendentales lo sean. Esta doctrina es típica del neoplatonismo. En la filosofía moderna la han defendido Spinoza y Hegel.
(del griego ‘monon’ y ‘psykhé’, una sola alma) es la tendencia filosófica a admitir una sola alma como forma del universo entero.
Es la emancipación de la moral respecto de la razón, como se ve en la Ilustración inglesa– en rigor es la emancipación de la moral respecto de la persona humana. Si la libertad moral es emancipada, entonces es autónoma, espontánea, pero, por lo mismo, ciega. Así se sitúa la moral en el ámbito de los sentimientos privados.
Es perder el cuerpo y el mundo– salir de la historia. No es no ser, sino no tener.
Es aquello interno e impele a obrar. No es lo mismo fin que motivo. El fin es externo y atrae. A su vez, dentro de los motivos hay unos que los son de más peso que otros, y de entre ellos también existe el motivo de los motivos, aquello que es el motor de las restantes actuaciones.
(‘kínesis’ en griego) es el paso de la potencia al acto en un ente– el acto de lo que está en potencia en tanto que en potencia– el acto imperfecto de lo imperfecto. Es sinónimo de cambio, devenir. Aristóteles distingue varios tipos de movimiento: generación, corrupción, aumento, disminución, alteración, traslación. En los modernos, especialmente a partir de Descartes y del mecanicismo, por movimiento se entiende casi exclusivamente traslación de lugar.
Es el movimiento físico linear. Con todo, hay un movimiento físico discontinuo, que es el movimiento circular: pues se interrumpe al causar los movimientos cinéticos, lineales. Y ese movimiento no es inmaterial como el conocer, sino que pivota sobre la causa material: es cósmico, no antropológico; y es discontinuo. [Recuerda de algún modo a la cola de eventos en la informática, que tiene que es cíclica, pero que tiene que interrumpirse para gestionar los eventos pendientes]
El movimiento discontinuo es el conocer. Con todo, hay un movimiento físico discontinuo, que es el movimiento circular: pues se interrumpe al causar los movimientos cinéticos, lineales. Y ese movimiento no es inmaterial como el conocer, sino que pivota sobre la causa material: es cósmico, no antropológico; y es discontinuo. [Recuerda de algún modo a la cola de eventos en la informática, que tiene que es cíclica, pero que tiene que interrumpirse para gestionar los eventos pendientes]
Es una totalidad de relaciones pragmáticas con las que el hombre se corresponde según lo que se llama habitar.
Es la negación absoluta del ser real, es decir, del fundamento de los entes.
(del latín ‘natura’) en lo físico es nombre que designa a lo real dotado de vida, es decir, a los seres compuestos de materia y forma que poseen movimiento intrínseco o propio. Si hay tres tipos de vida, hay tres tipos de naturalezas: las vegetativas, las sensitivas o animales, y la humana.
Es el conjunto de funciones y facultades sensibles con soporte orgánico que posee el hombre. Es tipológicamente dual (varón mujer). Lo masculino o lo femenino es lo común a todas las personas de ese sexo. No se trata de que por ‘Adán’ o ‘Eva’ haya de entenderse un grupo o comunidad de personas, tesis rechazada por el Magisterio, sino de notar que Adán y Eva, dos personas humanas concretas de diverso sexo, son creados a la vez y son inviables por separado. No cabe Adán a solas, como tampoco Eva a solas, porque ninguno de los dos, por separado, constituyen la naturaleza humana completa, pues ésta es varón y mujer conjuntamente. Lo masculino o lo femenino es lo común a todas las personas de cada sexo. Además, lo propio de un género no es completamente heterogéneo a lo del otro, sino con afinidad común y divergencias complementarias.
Es doctrina que sostiene que lo real, lo que existe, se reduce a la Naturaleza. Como fenómeno moderno comienza en el s. XV y renace en el XIX y XX de corte empirista o materialista. En antropología exalta lo natural en el hombre, excluyendo de dicha naturaleza la religión. Ahora bien, el que se queda en esa interpretación de la naturaleza humana no sólo desconoce a Dios, sino también la moral, porque ésta es el desarrollo de la naturaleza. Como la moral es la condición de posibilidad de la cultura, hoy en día el naturalismo se opone también a lo cultural.
(necesidad) designa a aquello que no puede ser de otro modo. Es una categoría lógica, no real, de la filosofía modal, que denota a lo lógico que carece de contradicción interna. Esta filosofía (Leibniz, Hegel) defiende que lo necesario es lo enteramente posible, es decir, la posibilidad total. Lo enteramente posible es lo necesario, y lo necesario existe necesariamente.
contemporánea (distinta, por ello, de la Escolástica Renacentista) es el movimiento filosófico, con mucho desarrollo durante la primera mitad del s. XX, que estudia y continúa las doctrinas de algunos autores centrales de la Edad Media, como por ejemplo Escoto, Tomás de Aquino– así como de sus comentadores, Cayetano, Suárez, Báñez, Silvestre de Ferrara, etc.
Es un movimiento filosófico, fundamentalmente italiano y angloamericano, encuadrado especialmente en el primer cuarto del s. XX que reedita las tesis centrales del idealismo de Hegel. Derivado de ello, también se le designa con el nombre de ‘neohegelianismo’.
Es un movimiento filosófico alemán de fines del s. XIX y principios del XX de renovación del kantismo– una vuelta a Kant que reacciona contra el positivismo y acentúa la importancia de la teoría del conocimiento. Dado que a la filosofía kantiana se la llamó ‘criticismo’’, al neokantismo se le denomina también ‘neocriticismo’.
o marxismo revisionista es, como su nombre indica, una corriente de pensamiento inspirada en la filosofía de Marx. Su influjo y aplicación ha sido muy amplio. Tras Marx hay que distinguir dos tipos de marxistas: a) Los materialistas, que siguen las tesis centrales de Marx, llamados por ello ‘ortodoxos’. b) Los que critican algunos postulados centrales de Marx, denominados por eso ‘heterodoxos’ o también ‘revisionistas’.
Deriva del influjo que la filosofía pitagórica ejerció en ellos. A este influjo se añade el del platonismo, entre otras corrientes. Por eso son en buena medida eclécticos.
Significa, obviamente, nuevo platonismo. Movimiento filosófico que destacó entre los ss. III y V de nuestra era con autores como Proclo y Plotino.
Es el movimiento filosófico, muy desarrollado durante la primera mitad del s. XX, que recupera, comenta y amplía la doctrina de Tomás de Aquino. Su auge comienza en el mundo católico con la recomendación oficial del estudio de los escritos de Sto. Tomás, que la Iglesia Católica, de manos de León XIII, por medio de la encíclica Aeterni Patris de 1879. Representantes de este movimiento fueron Gilson, Maritain, Fabro, Pieper, etc.
(del latín ‘nihil’, nada) indica nada de realidad. La filosofía precedente para Nietzsche es como el Mundo de las Ideas de Platón: el nihilismo de la metafísica, en expresión de Heidegger, porque son las ideas las que suponen por las realidades. Nihilismo también indica nada de contenidos ¿Por qué? Porque de entrada se prescinde del pensar que es el que los fragua. Se prescinde del pensar porque se quiere (voluntarismo), y a lo que se abre la voluntad nietzscheana es a la nada: es la metafísica del nihilismo, según la glosa heideggeriana.
Es el sentido del ser personal, la misma persona, cada quien. No puede ser convencional porque la persona está por encima del lenguaje.
(del latín ‘nomen’, nombre), ‘terminismo’ (de término) o también ‘ocamismo’ (derivado del nombre de su autor) es una corriente filosófica inaugurada por Ockham (s. XIV) caracterizada por defender que de lo real físico sólo podemos conocer lo singular, y esto, por intuición. En consecuencia, los objetos universales conocidos no dirían referencia alguna a lo real físico. Por tanto, a tales objetos mentales les ponemos nombres, términos, que usamos solo para entendernos entre nosotros. Además, lo trascendente e inmaterial no sería cognoscible.
Es un precepto dictaminado por la razón práctica sobre el actuar o no actuar, o sobre el hacerlo de una manera u otra. Tal imperio lo otorga la razón práctica antes de la conducta práctica, aunque no obstante, sigue imperando durante la acción.
personal es el radical personal que expresa la distinción de cada persona no sólo respecto de lo que no es personal, sino también respecto de las demás personas.
equivale a conocer formando objetos pensados, sean éstos abstractos (ej. gato), ideas generales (ej, animal), o bocetos mentales para construir de acuerdo con ellos realidades culturales por medio de las acciones transitivas humanas (ej. una determinada mesa).
(del latín ‘objectum’, objeto) es lo conocido en tanto que conocido por el acto de conocer (ej. la casa blanca vista al verla). El objeto conocido no es la realidad (no es la materia de la casa), sino lo que de ella conoce el acto de conocer al conocerla (ej. el ver sólo conoce el color de la casa, no el peso, los átomos…). El color blanco como tal está en el ver– en la realidad ese color responde, por ejemplo, a cal).
(de ‘obiectum’, objeto) es un reduccionismo en teoría del conocimiento que mantiene que todo nuestro conocer es según objeto, entendiendo por éste, no lo real, sino lo conocido, la forma, la idea, el abstracto, en cuanto que tal por el acto racional de conocer. Ahora bien, conocer un acto de conocer, es decir, conocer que conocemos, no es conocer ningún objeto, sino un acto. Y ese conocer corre a cargo de un hábito. Pero no sólo conocemos actos, sino también principios reales, la facultad misma de conocer, hábitos, etc.
(derivado de ocasión) movimiento filosófico moderno (ej. Malebranche) que sostiene que sólo Dios es causa de todo. En virtud de ello, por ejemplo, el alma humana no es causa del movimiento del cuerpo humano, sino que el querer del alma de cada uno es la ocasión para que Dios cause en el cuerpo los correspondientes movimientos.
(del latín ‘ontos’ y ‘logos’, tratado del ente real) es el estudio del ser de la realidad física.
(el termino está mal puesto) es doctrina que defiende que el conocimiento ‘inmediato’ de Dios, por lo menos habitual, es esencial al entendimiento humano, de suerte que sin él nada se puede conocer, como que es la misma luz intelectual. Dicho de otro modo: es la postura que mantiene la evidencia de la existencia de Dios es inmediata. Rosmini fue un buen representante.
Es el acto de una facultad o potencia viva (ej. el acto de ver de la vista).
Vid. ‘praxis perfecta’. Es un acto inmaterial, intrínseco al conocer de la razón o al querer humano de la voluntad. No tiene cualidades físicas: ni pesa, ni mide, ni es frío o cálido…
Es una acción con inicio, término y movimiento (ej. andar). La mayoría de ellas producen un resultado externo a la misma acción (ej. pintar, serrar).
(operacionalismo), propugnado por Bridgman, intenta solucionar el problema de la definición de los conceptos usados por las ciencias realizando una serie de ‘operaciones’ prácticas o mentales. Su tesis dice que ‘el concepto es sinónimo con la correspondiente serie de operaciones’.
Es una tesis que no es necesariamente verdadera, pues admite contrario, es decir, no puede excluir su contrario salvo en la medida en que se postula. Se puede tomar como sinónimo de ‘postulado’ o ‘hipótesis’, y como antónima de ‘axioma’, porque éste no admite contrario, pues con él se puede demostrar de modo obvio que todos sus contrarios son taxativamente falsos.
(del latín ‘ordo’, orden) es en filosofía de la naturaleza la causa final, el principio físico que atrae a las demás causas o principios físicos a sí. Aúna, relaciona, las realidades físicas, subordinando unas a otras en orden a la perfección. Es, pues, lo opuesto al caos. En ética es una virtud.
(del griego ‘orexis’, deseo) significa tendencia desiderativa. Boulesis, (del griego ‘boulesis’, voluntad) significa los actos de querer de voluntad.
(del griego ‘organon’, instrumento) es el instrumento del ser vivo compuesto de partes desiguales integradas y ordenadas entre sí, de modo que pueda cumplir su fin propio.
empresarialmente es ordenar el trabajo.
Es una estructura vital. Es el soporte biofísico de una facultad que posee determinadas capacidades (nutrirse, respirar, ver, etc.). Los diversos órganos constituyen la fisiología del cuerpo. El órgano está compuesto de materia, forma y movimiento interno (causa eficiente ‘in qua’). Los órganos reciben influjos del exterior (los órganos de las facultades sensitivas es lo que los clásicos denominan inmutación de la especie impresa) debido a su materialidad, corporalidad (ej. el ojo recibe radiaciones).
(del griego ‘pan psykhé’, todo alma) entiende toda la realidad como dotada de alma, animada, pero esto es erróneo porque alma significa vida, principio vital, y los seres inertes carecen de vida.
(de ‘pan’ y ‘théos’, todo es dios) es la doctrina que identifica a Dios con el mundo. Dios no sería, pues, ni personal ni trascendente al mundo. A lo largo de la historia de la filosofía lo han aceptado los estoicos, Spinoza, Hegel, Scheler en su último periodo, etc.
Tal como está concebido en occidente, fragmenta más que aúna, porque se vota lo que no debe estar sometido a elección. Cuando no hay convicciones básicas comunes no es posible la comunidad. La única manera de promover esas convicciones es una buena educación, es decir, no sesgada o ideologizada. Una educación es parcial cuando carece de argumentos para sostener sus tesis.
(‘pásjein’ en griego, ‘passio’ en latín) es el movimiento producido en una realidad física por otra (ej. la madera quemada por el fuego). No se trata de pasiones en el sentido que le hemos dado en los apetitos sensitivos.
(en el sentido de deseo, no en el de categoría predicamental física), es el afecto de un apetito sensitivo que implica placer o dolor. La pasión conlleva que se produzca una alteración en el órgano. Los dos apetitos humanos sujetos de pasiones son el concupiscible y el irascible.
Es la actitud de inactividad y de renuncia a la solución de los problemas de la vida.
(del latín ‘pater’, padre) es el conjunto de autores de la doctrina católica caracterizados por su ortodoxia de doctrina, su santidad de vida, su antigüedad y su aprobación eclesiástica como tales. Sólo los autores de este periodo reconocidos canónicamente como ‘santos’ son considerados Padres de la Iglesia. El último fue San Juan Damasceno.
Es la muerte de la acción, y con ella de la ética. Por eso el pecado más grave siempre es el de omisión, porque es el más opuesto a la naturaleza humana, pues el hombre está hecho para actuar.
(del griego ‘peripatos’, paseo cubierto) son autores que toman su nombre del lugar donde fue ubicado el Liceo aristotélico. Los pertenecientes a esa escuela son continuadores de Aristóteles, no siempre fieles a la doctrina del fundador, aunque también es verdad que no dispusieron del corpus aristotélico entero.
Vid. ‘Acto de ser del universo’.
En los seres espirituales creados corresponde al acto de ser, realmente distinto de la esencia. Es cada quien, no la naturaleza humana o la esencia del hombre según las cuales dispone cada quien. Lo humano es la naturaleza humana en cada quien, de cada persona. No sólo cada hombre es persona. Cada ángel, por ejemplo, también lo es, y ninguno se reduce a la naturaleza angélica, aunque en ellos, cada uno agota su esencia. Y Dios, asimismo, también es personal, aunque no unipersonal, porque no se reducen las personas divinas a la naturaleza divina, sino tripersonal. Persona significa subsistencia frente a todo. El hombre como persona es la criatura que se mantiene, que se sostiene ‘frente a’– es la criatura que se enfrenta, y ese enfrentarse y mantenerse significa también un destinarse que apunta más allá del universo. La persona es lo más radical en el hombre, pero no lo más radical sin más. Dios es la radicalidad máxima– la persona humana no lo es, puesto que es creada.
Es una corriente filosófica que, en sentido estricto, tiene su origen en el s. XX en Francia, y mantiene el valor superior de la persona sobre el individuo o la comunidad. Su mejor exponente fue Mounier.
Es la virtud de la voluntad que lleva a la veneración del propio origen, al autor de uno mismo, a los padres, a la patria, a la patria chica, etc.
Es un sentimiento sensible de agrado. No debe confundirse con el gozo, que no es sensible, sino espiritual. Así, cabe felicidad sin placer, e incluso con dolor, pero no cabe ser feliz sin gozo.
Es el conjunto de bienes mediales, pragmáticos, interrelacionados entre sí. Se puede distinguir entre una sintaxis pragmática y una semántica pragmática. La primera es la conexión de medios entre sí. La segunda es la comprensión del plexo medial.
(del griego ‘polis’, ciudad) originariamente, entre los griegos, se refería al gobierno de la ciudad. En la actualidad, al gobierno de una comunidad, país estado o nación.
Es la emancipación de la política respecto de la moral, en el fondo, respecto de la persona humana.
Es la corriente filosófica iniciada en la primera mitad del s. XIX por Comte que admite que nuestro único objeto de conocimiento son los hechos, los fenómenos, de la experiencia. El positivismo tampoco tiene en cuenta el perfeccionamiento intrínseco del hombre. Admite, pues, que sólo podemos poseer asuntos externos, no virtudes. Para esos autores una acción humana siempre es la misma, sin que modifique al que la realiza, y en consecuencia, cambie también la acción misma para mejor o para peor. Pero eso no es aplicable ni siquiera en lo físico.
Es el intento de reducir toda filosofía a filosofía del lenguaje, entendiendo ésta como lógica del lenguaje. Su denuncia a la metafísica tradicional consistía en que aquélla adolecía de un riguroso análisis del lenguaje, pues se entiende que éste es el instrumento natural para la expresión del pensamiento.
En antropología tiene esta clave: dado que los modernos intentaron el reconocimiento de la persona humana en su inteligencia o en su voluntad, y dado que en ambas vertientes opuestas fracasaron, ya no queda salida. La persona carece de sentido (antirracionalismo) y es desamorada (antivoluntarismo).
Son aquellas corrientes de pensamiento posteriores a Hegel que son deudoras de su pensamiento, aunque supongan un rechazo a una parte o a la totalidad del mismo.
Es un pensamiento, una tesis, que admite contrario. Por eso no se puede admitir de modo necesario, sino que aun admitiéndola, se pueden admitir otras fórmulas. Se puede traducir proposicionalmente (ej. ‘el movimiento siempre es igual, inercial, a menos que algo le ofrezca resistencia. Su contrario es: ‘el movimiento nunca es igual, constante’). Si se admite que es mejor postular que atenerse a lo evidente, porque no podemos alcanzar la evidencia, entonces, se postula porque se quiere (elección), se elige entre los postulados el que se quiere (elección), y se quita el postulado porque y cuando se quiere (elección). En rigor, se trata de un voluntarismo.
(‘dynamis’ en griego), indica lo imperfecto de un ente real. Es la capacidad susceptible de ser perfeccionada, activada. No puede darse separada o al margen de un acto, pues el acto es previo a la potencia. Hay diversos tipos de potencias: las inertes, las vegetativas, las sensitivas, las espirituales, etc. Todas ellas son potencias reales, que difieren netamente de la posibilidad lógica, es decir, de lo que no implica contradicción interna. A ésta última redujo toda potencia el nominalismo, que tanto influyó en la filosofía moderna. Lo que puede ser. Es como un coprincipio del ser [en cuanto real – Aristóteles] junto con el acto. La potencia se describe por el acto, y no al revés.
Es una facultad que tiene un soporte corporal al cual se llama órgano. Así, los sentidos externos e internos son potencias orgánicas.
Es una potencia ‘tabula rasa’ que tiene que ser activada. P.ej. la razón. Requiere de un acto previo y superior a ella que la actualice.
Sensibles son aquéllas que permiten desear a los animales y al hombre bienes sensibles. No se dan, sin embargo, por igual en los animales y en el hombre. Los pensadores clásicos las describen como la tendencia o deseo sensible que sigue al conocimiento sensible.
Son las permiten conocer sensitivamente. De esa dotación disponen los animales y también el hombre. Pero no todos los animales las tienen todas y tampoco en el mismo grado. El hombre en cambio, dispone de todas ellas, y de modo distinto, además, a los animales.
Son potencias inmateriales humanas que permiten conocer y querer de modo superior al conocimiento y al deseo sensibles. Son en exclusiva la razón o inteligencia y la voluntad.
Son las propias de los animales y del hombre que permiten el movimiento o la conducta.
Son aquellas facultades que manifiestan la vida sensitiva, es decir, aquéllas de las que están dotados, además de las vegetativas, los animales, aunque no todos los animales posean todas las potencias sensitivas y en el mismo grado. Se dividen en cognoscitivas y apetitivas.
Es un movimiento filosófico que subordina el conocer a los intereses de la voluntad, con lo cual, el conocer ya no es fin es sí, sino medio, y se empieza a hablar de él como de un proyecto para. En cuanto al querer, desconoce qué sea amar, porque éste es aceptar y dar, no un interés concreto– amar es más alto que aquéllos actos que permiten conseguir resultados prácticos. En antropología aleja al hombre del fundamento, pues si sólo cuenta el actuar transformador del hombre respecto del mundo, el hombre está sólo. El agnosticismo o ateísmo subyacente es notorio, de modo que, si se admite a Dios sólo es por fe sobrenatural al margen del conocer natural.
Vid. ‘Praxis perfecta’.
(del griego ‘praxis’ acción). Es una actuación imperfecta, no un acto perfecto, esto es, con movimiento. A la primera pertenecen las funciones vegetativas. A la segunda (‘praxis teleias’, praxis con fin poseído) las cognoscitivas, sean sensibles o no, y las volitivas, sean de los apetitos sensibles o de la voluntad, los actos morales.
Causa cognoscitiva que tiene el propio fin– no hay movimiento.
Praxis con fin poseído. Operación perfecta, inmanente.
Significa la predeterminación por parte de Dios de lo que cada hombre hará en el tiempo en orden a su salvación o condenación. Esta tesis es errónea porque niega la libertad humana.
Son el fundamento de todo lo real. Son el ser de lo creado (ser no contradictorio), el ser de Dios (ser idéntico) y la dependencia de uno a otro (creación o causalidad trascendental).
Es la fuente de donde deriva o procede algo real. Existen diversos tipos de principios: los físicos, que son las cuatro causas (material, formal, eficiente y final)– los metafísicos que son los primeros principios reales (el acto de ser del universo, el acto de ser divino…)– los cognoscitivos (la inteligencia…) y apetitivos (la voluntad), que son las facultades, etc.
No significa que Dios sea causa, sino que es creador de que la causa sea uno de los primeros principios. Dios es Incausado– la criatura es causa causada. Dios está por encima de la causalidad. La causalidad no rige en Dios. Causa significa en rigor causa causada.
Es el conocimiento de un axioma lógico de la razón mediante el cual ésta no se contradice. Lingüísticamente se puede formular así: ‘A no es no A’.
Es la intelección del acto de ser increado. Es Origen. Dios es el ser originario. El ser originario es la identidad. Dios es el ‘mysterium simplicitatis’… Es el carácter originario de la identidad: ser antes que nada– ser ‘fons et origo’, fuente y origen.
Es la intelección del acto de ser del universo físico, pues si éste se advierte, la contradicción respecto de él, la nada, no tiene cabida.
(con antecedentes medievales en Porfirio y Boecio), fue ampliamente debatido en la dialéctica medieval. Consiste en la diversidad de opiniones sobre qué sea lo universal, pareceres que se han dado a lo largo de la historia de la filosofía. En síntesis las posiciones son las siguientes: a) Realismo trascendente o exagerado, que afirma que el universal es en sí (Platón) o en la mente divina (San Agustín). b) Realismo inmanente, que declara que lo universal son sustancias reales o posibles (Escoto Eriúgena, G. de Auxerre, G. de Champeaux, San Buenaventura, etc.). c) Nominalismo, que asegura que los universales no son reales (Roscelino, Ockham, Quine, Martin, etc.). d) Conceptualismo, que expone que los universales son conceptos (Pedro Abelardo, Cassirer, etc.). e) Realismo moderado, que sostiene que los universales son conceptos, pero concebir es conocer la realidad física tal como ella es, es decir, que son el conocimiento de algo universal existente en la realidad física, esto es, que en lo real existe lo universal en muchos singulares: la causa formal (Aristóteles, San Alberto Magno, Sto. Tomás de Aquino, etc.). Esta última es la solución adecuada.
Es una ideología que admite que las cosas mejoran consecutivamente a lo largo de la historia de modo necesario. Es una confianza desmesurada en las ciencias modernas (prácticas y tecnología) para solucionar los problemas radicales del hombre. Es erróneo porque niega la libertad humana. En efecto, el hombre puede mejorar, pero no necesariamente, porque también puede empeorar, ya que es libre. La mejora se adquiere según virtud. Por eso, uno de los rasgos centrales del mito del progresismo es el desconocimiento de las virtudes en la organización social.
Ser prójimo de alguien es entender la vida como aportación, como donación– es coexistir con lo que no es inferior a uno, y cualquier cosa es menos que la persona. No se trata, pues, de preguntarse quién es mi prójimo, sino de quién soy yo prójimo, porque de lo contrario no soy persona.
Es expresión poliana que designa que tras la abstracción la razón puede proseguir conociendo más que a ese nivel de dos modos distintos: o bien conociendo mejor la realidad física de donde el abstracto se ha abstraído, o bien formando cada vez ideas más generales. Son dos declaraciones de insuficiencia respecto del conocimiento abstractivo: la una del abstracto respecto de lo real físico a conocer– la otra del abstracto respecto de la capacidad humana de conocer.
(literalmente, análisis de la psique) es la doctrina iniciada por Freud consistente en interpretar la psique, el alma. Esta doctrina, que se considera a sí misma la única válida, interpreta todo lo humano desde un único punto de vista: el eros. Por considerarse la única válida es un voluntarismo que desprecia el diálogo, pero precisamente por ser interpretación, e interpretación totalitaria, no puede ser en modo alguno ciencia, porque la ciencia no interpreta, sino que conoce lo evidente. Su método consiste, como su nombre indica, en desintegrar la psique para curarla. Justo lo contrario de lo que es la psique: integración. La influencia de Freud es notoria en Lacan, Derrida, Marcuse, Fromm, Habermas, etc.
(del griego ‘psiché’, alma) es la ciencia que estudia la vida humana natural, un ‘movimiento’ suficientemente distinto de todos los demás. Del hombre estudia su vida y sus potencias o facultades tal como están en estado de naturaleza, no según el rendimiento libre que de algunas de ellas la persona humana puede educir. Lo que de ordinario se entiende por ‘psíquico’ no puede ser objeto de esta ciencia, porque ese término designa un ‘cajón de sastre’ en el que todo cabe, pero la vida humana y sus facultades no son ni lo biológico o fisiológico (psicologismo), ni lo eidético (idealismo), ni lo subjetivo (subjetivismo), ni lo conductual (conductismo) o social (sociologismo), ni lo terapéutico (psiquiatría), ni lo pedagógico (pedagogía), etc., sino lo distintivo de todo aquello: la vida humana. ‘Vida humana’ no significa ni ‘vida personal’, por eso tampoco se puede confundir la psicología con la antropología o con la ética, pues es inferior a ellas.
Es una corriente de pensamiento de algunos psicólogos y lógicos del s. XIX, que estriba en la reducción de nuestro conocer a procesos psico-físicos o bio-psíquicos. Tanto el acto de pensar como el objeto pensado no serían más que asuntos cerebrales, constitutivos o hechos humanos. Subordina, pues, la verdad y el pensar a condiciones de hecho, cayendo por ello en un craso relativismo y escepticismo. La crítica de Husserl es acertada por lo que a la verdad (al objeto conocido) se refiere, pero este autor desconoce la índole del acto de conocer. Ni acto ni objeto son nada psicológico ni bio-psíquico.
Es palabra poliana con la que indica que un acto de conocer de la vía operativa racional se opone con más o menos intensidad a la realidad física para explicitar sus principios, sus causas. Hay dos pugnas: la del acto del concepto que explicita la causa material, la formal y la eficiente extrínseca, y el del juicio, que explicita además la eficiente intrínseca y la final. Vid. ‘Compensación de la pugna’.
(‘velle’ en latín, querer) es la apertura inicial de la voluntad al bien.
Es una corriente filosófica moderna que postula la emancipación de la razón humana respecto de todo otro fundamento (autoridades, tradición, moral, de la fe, etc.). En antropología entiende que lo racional en el hombre es lo absoluto. Sin embargo, es claro que la persona humana, cada quien, es más que su razón. La tesis del racionalismo implica no sólo la desvinculación de la razón respecto de persona humana sino también respecto de Dios.
Es una filosofía inaugurada por Ortega y Gasset que sostiene que la vida humana es la realidad radical, el centro al que hay que referir todas las demás realidades, porque de un modo u otro aparecen ella.
Es expresión derivada de raíz, y se intenta aludir con ella al núcleo personal, no a las hojas de sus manifestaciones. Debe entenderse por radicales esos rasgos nucleares de la persona humana, que son distintos aspectos que se pueden describir de su núcleo personal. No se trata, por tanto, de asuntos pertenecientes a la esencia del hombre, sino su acto de ser. No son asuntos, pues, de los que la persona humana dispone, sino dimensiones que ella es. Tales radicales están presentes es toda persona, no sólo en las humanas. También en los ángeles y en las personas divinas. Son perfecciones más puras que las de los transcendentales metafísicos.
Vid. Entendimiento.
Es el uso de la razón que permite conocer el bien presente y cambiante en lo real.
Es el uso de la razón que permite descubrir la verdad necesaria de lo real.
Son una única potencia, puesto que las potencias del alma. Lo particular y universal distingue a los sentidos de la razón, pero no a la razón misma– tampoco lo contingente y lo necesario establecen una distinción en esta potencia aunque lo hagan en sus actos y sus hábitos.
Es lo que existe. No es sólo real la realidad física, porque hay realidades no físicas, por ejemplo, un acto de pensar es real pero no físico. La realidad física es un ser compuesto, cuyo análisis son las cuatro causas (material, formal, eficiente y final). La distinción entre las diversas realidades físicas es jerárquica. Es más real una planta que una piedra, un animal que una planta, un hombre que un animal.
Es la filosofía que mantiene que el ser es la primera perfección real trascendental, es decir, presente en toda la realidad. Señala que hay más trascendentales, pero defiende que el ser es previo a los otros, por tanto, a la verdad, al bien, etc., porque el ser es causa la verdad en el entendimiento, permite que la voluntad se adapte a él como bien, etc.
Es una opinión que hace recaer el peso de un tema en cuestión en un asunto colateral.
Es una opinión referida a la vida del alma tras la vida presente. Mantiene que el alma es susceptible de asumir otro cuerpo tras la muerte del precedente. Cuenta con una verdad: la inmortalidad del alma. Y también con un error: que se dé la transmigración. No, el alma no tiene poder propio de revivificar ningún cuerpo, ni siquiera el suyo (de lo contrario, no lo hubiese dejado morir), y si lo hace en virtud del poder divino sólo puede revivificar su cuerpo, debido a la unidad que mantiene con él, ya que es su vida.
(autorreferencia) es la opinión que considera que todo acto de conocer, además de conocer otras cosas, se conoce sí mismo. Este parecer es equivocado porque a todo acto de conocer lo conoce otro superior que se ejerce a la par que él. Cada nivel cognoscitivo tiene su propio tema, no dos o más. Si los tuviera, no los podría discernir (ej. si un acto se pensar se conociera a sí mismo a la vez que un objeto pensado, no distinguiría entre un acto de conocer y un objeto conocido).
(derivado de reflejo) es la corriente de psicología que mantiene que todo fenómeno psíquico debe ser entendido como un reflejo condicionado. Su crítica es sencilla: ¿a qué estímulo responde, como reflejo condicionado, el mantener esta teoría?
Es el movimiento de pretendida renovación religiosa promovido por Lutero en el s. XVI. En cuanto a la naturaleza humana, se opone al Renacimiento como la otra cara de una misma moneda. El Renacimiento exalta lo natural del hombre al margen de la religión (naturalismo), su razón, su libertad, etc., a costa de la fe. La Reforma apela a la sola fe (fideísmo), pues opina que la naturaleza humana está completamente corrompida. Niega asimismo la libertad humana.
(‘pros ti’ en griego, ‘relatio’ en latín) señala la referencia o dependencia de una cosa respecto de otra (ej. la casa es más grande que la habitación).
(relación referida a la persona) es un rasgo personal. Cada persona ‘es’ relación. No se trata de que cada uno ‘tenga’ relación con otras personas a modo de parentesco, diálogo, etc., aun tratándose de una relación dinámica, procesual, en hechos y palabras, (como postula el personalismo) sino que cada persona humana ‘es’ relación constitutiva a otra persona, en concreto a Dios.
Es una posición que admite que no se puede decir de modo absoluto que algo sea verdadero o falso. Tal parecer se contradije a sí mismo, pues si todo es relativo, esta tesis también lo será.
Es el anhelo de Dios, el más profundo, ínsito de modo natural en todo corazón humano.
Es un periodo de la historia de Europa, que comprende los siglos XV y XVI, caracterizado por un renacer de las formas de vida y cultura clásicas grecolatinas en muchas de sus manifestaciones, especialmente en las bellas artes. En filosofía y antropología admite un marcado naturalismo.
Es la opinión de ciertos autores de la Filosofía Moderna que, dentro del ámbito de la Teoría del conocimiento, sostienen que el objeto conocido es una representación que nosotros nos formamos de lo real, es decir, algo así como una copia, pintura, mapa, esquema, etc., de la realidad, que nos construimos mentalmente de ella. Desconocen tales autores la índole del acto de conocer, porque éste no construye o produce nada, sino que sólo ilumina. Y desconocen también la intencionalidad del objeto conocido, que se agota remitiendo a lo real.
Significa que el ADN se ‘replica’. La replicación exige la existencia de encimas. La síntesis de éstas requiere la existencia de ácidos nucléicos. Sin ADN y sin encimas no hay vida, pero ni uno ni otro pueden surgir de lo inerte por ‘generación espontánea’. La vida no surge sólo de la materia inorgánica inferior a ella.
Se dice de la coexistencia en cuanto referida a Dios. Esa referencia es su Réplica. Es co-ser.
Es entrega personal– el uso personal adecuado de la libertad nativa. Es la misma persona humana que se entrega, que responde como persona. Por, tanto, es superior a una virtud de la voluntad.
(de la palabra latina ‘resurrectio’, resucitar) indica que el alma puede volver a vivificar el mismo cuerpo (si bien glorificado o castigado) pero no por propio poder, sino en virtud del poder divino. Que el alma no se reencarne no implica, por tanto, que con ello se niegue la resurrección de los cuerpos, que admite la teología de la fe católica, sino que la exige, porque el hombre no está completo sin su cuerpo.
(del latín ‘retor’, orador) es el uso de una lógica persuasiva, especialmente en las sociedades con bajo nivel de educación. No se centra en el uso de argumentos racionales, porque la mayor parte de la gente no los entendería y porque para ello necesitaría excesivo tiempo. Sin embargo, si no persuade a favor del bien común se convierte en sofística.
Es un movimiento de fines del s. XVIII y principios del XIX, nacido en Alemania y expandido por toda Europa, caracterizado por la vivencia de una crisis interna acarreada por una serie de contradicciones reales que uno no sabe ni puede integrar, y que provocan un desgarramiento interior humano, un drama doloroso interno, que se intenta expresar en las bellas artes y en filosofía.
Conocer amorosamente el ser. La sabiduría es, de entrada, saber de sí. La sabiduría humana es hábito del intelecto personal. Gracias a la sabiduría el ser personal se desdobla conociéndose.
Es la palabra de Dios escrita por un escritor denominado hagiógrafo, o por un grupo de ellos, bajo la inspiración de Dios, del Espíritu Santo. Comprende los libros canónicos, tanto los del Antiguo como los del Nuevo Testamento.
(laicismo) implica una negación de lo sobrenatural de la religión cristiana, una igualación de la misma a otras religiones, un sometimiento de ella al poder civil, y, en fin, una sustitución de ella, en el mejor de los casos, por una religiosidad natural– otras veces, por un indiferentismo, agnosticismo o ateísmo solapados. Sus alentadores contemporáneos fueron Bonhöffer, Hamilton, Robinson, etc., cuya inspiración deriva de la Ilustración. Sin embargo, no constituía ninguna novedad, porque la pretensión está manifiestamente declarada en Ockham (s. XIV).
(sensacionismo) (del latín ‘sensus’, sentido) es la doctrina que, dentro del ámbito de la Teoría del conocimiento, admite que todos nuestros conocimientos se fundan enteramente en los sentidos, es decir, que no cabe conocimiento humano alguno al margen de ellos. Además, es la tendencia filosófica que admite como únicas realidades existentes las que podemos conocer por medio de los sentidos.
Es el sentido interno humano que tiene base orgánica en el sistema nervioso central, pero no en la corteza cerebral. Es la facultad sensible por la que sentimos los actos de los sentidos externos: sentimos que estamos viendo, oyendo, etc. No debe entenderse lo que usualmente denominamos ‘sentido común’, que es un uso de la razón que mira a las cosas prácticas.
Vista, oído, olfato, gusto y tacto.
Inferior: sensorio común– superiores: imaginación, memoria, cogitativa.
Propios de animales y humanos, son aquellos que permiten conocer asuntos sensibles presentes en la realidad física. Vista, oído, olfato, gusto y tacto.
Propios de los animales y del hombre, son aquéllos cuyo objeto es interno a la sensibilidad, no al cuerpo. Ello implica que la especie impresa no viene del medio. Estos sentidos permiten, pues, conocer asuntos sensibles ausentes en la realidad física. En el hombre se llaman intermedios, porque por una parte conectan con los sentidos inferiores, y, por otra, con ellos se une la razón. Además, en el hombre estos sentidos presentan una distinción esencial, y no solo de grado, respecto de los animales. Inferior: sensorio común– superiores: imaginación, memoria, cogitativa.
Es un estado de ánimo sensible. Se trata de una afección, emoción, etc., derivada de la disposición corporal. Sentimos el mejor o peor estado o disposición de nuestras facultades sensibles.
Designa fundamento existente. Equivale a lo que Tomás de Aquino denomina acto de ser. Aparte del ser divino y de las personas creadas, sólo existe uno, el ser del universo físico.
Es la distinta tipología biológica de encarnar lo natural humano: varón-mujer. Evidentemente esas diferencias naturales denotan distinciones psicológicas.
Es el estudio del silogismo, un modo inferencial de la inteligencia que no versa directamente sobre lo real, sino sobre lo pensado, pero al volver sobre los abstractos, versa indirectamente sobre lo real.
Es algo sensible que significa un objeto en razón de una relación de analogía. La analogía es una comparación, una semejanza en la que la remitencia a lo significado por el signo es lo principal dejando al mismo signo en un muy segundo plano. Símbolo es aquello que consiste en remitir a la realidad– remitencia que expresa un significado sobreañadido convencionalmente al signo. Ahora bien, hay algo en el símbolo que no remite, a saber, el mismo símbolo, no su contenido significativo. En cambio, lo pensado es puramente remitente. No hay nada en el objeto pensado que no se agote remitiendo.
Es una realidad sensible que remite a otra en razón de una relación de analogía. Tal remitencia expresa un significado sobreañadido convencionalmente al signo. (ej. A y W son símbolos cristianos que se refieren a Cristo). Caben también ‘símbolos ideales’ que son ideas iluminadas por la experiencia intelectual.
Es la actitud consistente en intentar reunir diversos fragmentos explicativos, no sólo parciales y heterogéneos sino también opuestos e irreconciliables, en orden a la construcción de una doctrina que pretende evitar el reduccionismo. Nada tiene que ver esta actitud con la síntesis filosófica.
Es el hábito natural que, por comprender de modo innato los principios morales, impulsa a la voluntad a actuar. Está ligado al ser personal, porque el hombre está hecho para actuar, pues es un hacedor. Por eso necesita la voluntad de este impulso, para salir de su pasividad, para no quedar inédita. Ese impulso se puede resumir en esta palabra:’¡actúa!’. Por este hábito innato sabemos que tenemos una facultad que es la voluntad, otra que es la razón, etc. A cada una de estas dos dimensiones de la sindéresis Polo las denomina de distinto modo. A la que ilumina la razón la llama ‘ver-yo’, mientras que a la que ilumina a la voluntad la llama ‘querer-yo’. Aúna al ver y al querer el yo para que éste no se entienda como sujeto, pues estamos ante instrumentos de la persona que son realmente distintos de ella. Querer-yo es superior a ver-yo porque no solo arroja luz sobre la voluntad para conocerla, sino que la impulsa a querer. Se trata del ‘querer-querer’.
(‘keiszai’ en griego, ‘situs’ en latín) es la postura en la que una realidad física se encuentra (ej. el árbol está caído).
Es poner el centro de atención en el yo, considerado éste superior a los demás e independiente. Psicológicamente aboca a la soledad, que es la gran tragedia humana. Éticamente es ciego, porque las virtudes no se pueden conseguir en directo, sino por puro rebote al salir uno de sí a través de sus acciones. Antropológicamente es la muerte de la persona como persona, porque la persona es apertura, y la soberbia la cierra– la persona es aceptar y dar, y la soberbia deja inédita la capacidad de aceptar y dar.
Es la sobra de forma (acto) que no requiere una facultad sensible para informar o vivificar a su órgano, y esta sobra es la que usa para para ejercer actos de conocer.
Es, desde el punto de vista de la antropología, el postulado que afirma que cada hombre está en función de la sociedad y no la sociedad en función de cada hombre. Por eso, tiende al igualitarismo y uniformidad por lo bajo en todos los ámbitos (económico, cultural, conductual, etc.). No nota, por tanto, que lo personal salta por encima de lo genérico, de lo social. La libertad personal, en tal sistema languidece por falta de iniciativa. Y a la postre, como ese postulado es un constructo irreal, despersonalizado, de esa coyuntura se aprovechan los que detentan el poder, por ocupar una desigual posición con respecto de los demás.
Es la relación activa, comunicativa, entre las personas. La sociedad, en última instancia, es la manifestación de lo interior a los demás en régimen de reciprocidad.
Es la hipótesis de una sociedad basada en la adquisición fácil de productos y en su consumo. Pero es una hipótesis contradictoria, porque el consumo atomiza, individualiza, no congrega.
Es la hipótesis de que la sociedad debe tener como fin pasarlo bien. Pero esta hipótesis es contradicción ‘in terminis’. En efecto, el ‘bienestar’ no conforma una sociedad, sino que la disuelve, porque cada uno tiende a preocuparse en exceso de su propia comodidad, que es un aislante de los demás, pasando los demás a un segundo o último plano. Con esa mentalidad la fuerza de cohesión social es mínima.
Es el estudio del comportamiento social del hombre.
Es el postulado consistente en subordinar la antropología a la sociología. Mantiene que en la sociedad existen de entrada, ‘a priori’, una serie de ‘roles’ y que cada individuo, se ajusta, se define, por unos u otros. Representantes de esta tesis son Durkheim, Lévi–Bruhl. La respuesta crítica a tal propuesta dice: su teoría ‘la sociedad es anterior y superior al individuo’ no es ningún hecho social, ningún ‘rol’, ninguna pauta de actuación de sociedad determinada alguna, sino pura tesis teórica.
(del griego ‘sophistés’, sabio) indica ‘maestro del saber’. Sin embargo, como indicó Aristóteles, la ciencia de los sofistas griegos de su tiempo a los que cabe este apelativo es una ‘sabiduría aparente’. En efecto, mezclan la habilidad política con una retórica elocuente produciendo argumentos aparentes para defender su propio interés por encima de la verdad. Lo propio de la sofística, que también es actual, es la actividad de convertir el argumento más débil en el más fuerte con fines pragmáticos (ej. muchos anuncios de publicidad).
Es la frustración de la misma noción de persona.
Es la manifestación social de la índole interpersonal de cada hombre.
Es la desorganización en la división del trabajo. Los países en tal régimen lo sufren porque trabajan poco y desorganizadamente.
Denota la intimidad personal, que no es cerrada. Una persona significa apertura en diálogo personal (no el hablado) a otra.
Es la teoría que hace depender el valor de la verdad del sujeto, de cada sujeto. La autocrítica es manifiesta, porque esa tesis también sería subjetiva.
(‘ousia’ en griego, ‘substantia’ en latín) es palabra que nombra a lo real inerte compuesto de materia y forma.
(o substancialismo) es la doctrina filosófica que defiende que todo lo real es de índole sustancial. Recuérdese que la sustancia es el compuesto de materia y forma. Según esa concepción la persona humana, e incluso Dios, serían sustancias. Sin embargo, la noción de sustancia (al igual que el resto de las categorías) hay que reservarla sólo para su ámbito: la realidad física. Como el hombre trasciende esa dimensión, las categorías propias de lo físico no designan lo propiamente humano y personal. Por ejemplo, si el acto de conocer no es ningún qué (sustancia), ni algo que se dé en una realidad física (accidente), menos aún puede serlo el hombre que es superior a él.
(del griego ‘techné’) es el modo de saber práctico que pone el fundamento en el presente.
Es el gobierno por parte de la técnica de otras instancias a las que ella misma debería estar subordinada. Lleva consigo la inhibición del progresivo pensar, pues sólo se considera lo formal del proceso tecnológico, y aparta a la voluntad de su crecimiento, porque si todo está mecanizado, ¿qué papel puede jugar la voluntad?
Es la actitud de confianza en la técnica por encima de lo que ella puede dar.
(referida a la voluntad) es la inclinación propia de sus actos de querer abiertos a todo lo real.
(del latín ‘tendere’, tender a) es la inclinación de la voluntad al bien que busca y no posee.
También mal llamada por los pensadores modernos ‘teodicea’, es el estudio filosófico de Dios a la luz natural de nuestro entendimiento.
También llamada ‘teología de la fe’, es la profundización del conocer humano elevado por la fe sobrenatural en la verdad revelada.
(este nombre le viene mucho mejor que el de ‘gnoseología’ o ‘epistemología’) es estudio de nuestro modo de conocer referido a los objetos y los actos u operaciones, no sólo los de las facultades sensibles (sentidos externos e internos) inferiores a la razón, sino también los de la razón (tanto el conocimiento operativo como el habitual), y también el conocer que excede a la razón (el personal). Al modo de conocer humano Polo lo llama ‘método’. A lo conocido por él ‘tema’.
Es denominación poliana referida a las cuatro causas o principios que conforman la esencia del universo: la material, la formal, la eficiente y la final. Son concausas entre sí (ad invicem), es decir, no se da una sin las demás.
(‘póte’ en griego, ‘tempus’, en latín) es, según la célebre descripción aristotélica, ‘el número del movimiento según el antes y el después’, es decir, el cambio, que se puede medir, de una realidad física (ej. un pino de 15 años).
Son los distintos modos de ser de la naturaleza corpórea humana. La tipología básica es la de varón y mujer. Los hábitos y las virtudes no son naturales sino adquiridos. No pertenecen a los tipos, a lo natural humano, sino que son estados internos que gobiernan lo tipificado. Por eso, no se los puede explicar psicológicamente. Lo natural es lo típico– lo común a muchos. Lo esencial, el rendimiento propio conseguido en humanidad, el crecimiento de lo natural.
Es la corriente filosófica influida por el pensamiento de Tomás de Aquino. Consta de tres periodos principales: a) s. XIII-XIV, de defensores e impugnadores de sus tesis centrales– b) s. XVI-XVII, de grandes comentadores– c) s. XIX-XX, de neotomismo.
Es la acción humana a través de la cual él mismo se perfecciona como hombre.
Es la transmisión viva del mensaje cristiano, distinta de la Sagrada Escritura, aunque estrechamente ligada a ella, por parte de los Apóstoles, mensaje que, iluminados éstos por el Espíritu Santo, entregan íntegro a sus sucesores.
(de tradición) es una corriente filosófica del s. XIX, fundamentalmente francesa, que, frente a los movimientos revolucionarios y al racionalismo vigente, propugna una vuelta a los valores tradicionales, teniendo un concepto de tradición que no es el del cristianismo, y que además es erróneo, puesto que el único criterio de verdad no puede ser lo recibido por tradición, ya que por ella también se nos transmiten muchos errores. Su principal representante fue De Bonald. Este pensador defendió la tesis de que el lenguaje no es invento humano, por tanto, con convencionalidad intencional, sino que es recibido por el hombre como una herencia de naturaleza desde el inicio otorgada por Dios. El fundamento del lenguaje, sería, por tanto, el ser divino. Postula que de la relación con él lo aprendieron nuestros primeros padres y, además, que se transmite por tradición a las posteriores generaciones.
Es una opinión según la cual las almas se trasmiten de padres a hijos por generación. Esta tesis fue declarada errónea por la Iglesia a través del magisterio del Papa San Símaco en la Carta Bonum atque iucundum del año 498.
(del latín ‘trans’ e ‘ire’, pasar a través de) designa a aquel movimiento en el que la acción no tiene el fin en ella misma, sino en un objeto externo al que perfecciona o empeora.
(del latín ‘trans’ y ‘scando’, trascender) es una perfección pura, un acto, existente en toda realidad. No debe confundirse con el universal, que es una perfección existente en muchos dentro de un género. Se trata de realidades plurales interrelacionadas entre sí. Existen dos tipos de trascendentales: a) los metafísicos. b) los personales.
Los trascendentales personales son tres: – la coexistencia libre – el conocer personal – el amar personal A veces se desdoblan la coexistencia y la libertad en dos.
Es palabra poliana que designa a tres causas de la esencia del universo: la material, la formal y la eficiente. Son concausas entre sí– no se dan separadas tampoco de la causa final, pero a la consideración humana de estas tres al margen de la final Polo la llama así.
físico es la apertura de una entrada, por ejemplo, la de una puerta– es como una apertura transitable. Pues bien, los sentidos están abiertos a conocer determinados objetos, más allá de los cuales el límite o umbral de percepción es infranqueable. Los asuntos que permanecen al margen de esa apertura propia de cada sentido son imperceptibles. La vista, por ejemplo, conoce colores entre dos extremos: el blanco y el negro. El oído capta sonidos entre los agudos y graves, etc. Más allá de esos límites los sentidos no pueden conocer nada, y ni siquiera sospechan que tienen límites.
Es palabra que designa lo conocido por el concepto, que no se refiere a una realidad física singular concreta, sino a todas las que caen bajo su misma forma. En rigor, lo universal no es sólo la verdad pensada (a este se le suele denominar universal lógico), sino la forma real, presente en multitud de realidades singulares (universal real). La causa formal tal como está expuesta por Aristóteles es el universal.
Es la comunidad de investigadores cuyo fin específico es incrementar en cada área el saber superior. Ese fin sólo lo pueden lograr un grupo de sus componentes: el formado por los profesores que sean estudiosos, investigadores. Los otros componentes, a saber, los que gobiernan, los alumnos, y las instituciones de servicios, deben estar en función de los profesores para que se logre el fin.
(de usus, usar) es el acto de la voluntad que mueve a las demás potencias disponiendo de ellas según su modo de ser para realizar cierta acción sobre medios.
Es una corriente filosófica iniciada en la Inglaterra del s. XIX, con acusada influencia del empirismo, que se atiene al principio de utilidad, al interés (economicismo en el fondo), para dirimir lo valioso. El economicismo es la emancipación de la economía respecto de la política y, en el fondo, también de la persona humana. El utilitarismo político, como variante del utilitarismo, se guía también por el principio de utilidad en lo social.
(del griego ‘ou’ ‘topos’) significa literalmente’ningún lugar’. La Utopía de Tomás Moro, a diferencia de otras habidas en la historia, que desconocen el camino para llegar a la solución, supone una crítica de las costumbres de la época y señala un cauce para curar esas enfermedades.
Es la virtud de la voluntad que inclina a buscar la verdad a la inteligencia, y a decirla una vez descubierta cuando es oportuno, aunque cueste esfuerzo defenderla.
Es la adecuación de nuestro conocimiento a lo real. No es de ninguna manera ‘una suerte de conformidad de las cosas consigo mismas’. A esa presunta conformidad se le ha denominado ‘verdad ontológica’, que los autores que así la llaman distinguen de la propia de la inteligencia, a la que denominan verdad gnoseológica. Sin embargo, eso no es real en modo alguno. No caben verdades fuera del conocer. La verdad no es ni temporal ni eterna, sino presente mientras se piensa.
aparece en la razón práctica antes de la acción como un boceto o idea ejemplar– durante, como regla o plan de constitución de la acción– y después, de modo más completo. La verdad práctica se conoce en la medida que se van realizando unas acciones. Se hace algo teniendo en cuenta lo que se había concebido, aunque en el curso de la obra se modifiquen los planos iniciales. La verdad práctica se da (como la teórica) en la medida del acto. Todo acto práctico tiene por objeto la verdad, de lo contrario, no sería cognoscitivo. Pero unos la tienen más que los otros, en la medida de su proximidad al fin, y no cabe ningún acto de la razón práctica que la tenga, por así decir, al 100%. Hay diversidad de actos de este uso racional y ninguno de ellos está privado de verosimilitud. La verdad práctica es perfecta cuando se atiene a lo singular, pero será perfecta si no yerra en lo particular, pues la razón práctica es mucho más falible que la teórica, a consecuencia de la multiplicidad de posibilidades con que se enfrenta.
Es imperfección adquirida que atora la voluntad en orden a su crecimiento. Es un hábito que disminuye la tendencia. No se trata de una costumbre mala o peor que otra, como el no limpiarse los dientes, sino de una imperfección interna, una flojera en el querer en orden a su fin, a la felicidad. Si la naturaleza de la voluntad está llamada a crecer, el vicio es el mayor enemigo de la naturaleza, puesto que es lo único que impide el crecimiento. En lenguaje teológico cabe añadir que el vicio sólo es posible tras el pecado original, porque al inicio el hombre estaba hecho sólo para crecer, para mejorar, no para empeorar. Ser vicioso es pecar. Pecar es querer olvidarse de que se es persona.
Se puede describir, siguiendo a Aristóteles, como el ser para los vivientes. Para explicar la vida que vivifica lo corpóreo podemos tomar como testimonio autoriza-do el de Aristóteles. A la pregunta sobre qué sea esa vida (y no específicamente la hu-mana), la respuesta filosófica del Estagirita alude a un “movimiento” distinto de todos los demás. Se trata, según él, de un movimiento interno, unitario y regulado. (cfr. SELLÉS, J.F., Antropología para inconformes, Instituto de Ciencias para la Familia, Pamplona, 2011, p. 27).
En el hombre hay dos tipos de vida, la natural y la del espíritu. La primera aúna lo vegetativo, lo sensitivo y lo psíquico (razón y voluntad). La primera se subsume en la segunda. La natural biológica y sensitiva cede a la muerte. La intelectiva, no. Tampoco la personal, que afronta la muerte. La vida natural humana es el vivificar del alma al cuerpo. La vida personal humana es la vida espiritual, el ser de cada persona humana– es vida que no se reduce a vivificar al cuerpo y que perdura tras la muerte.
Es la vida del espíritu. Vid. ‘Vida natural’. virtud,(del latín ‘virtus’) es el perfeccionamiento intrínseco de la voluntad. La virtud es el punto en que el tener toma contacto con el ser del hombre
Es un don infundido por Dios en nosotros para elevar nuestro ser en orden a Él. Como es sabido (al menos entre cristianos), son tres las teologales: la fe, la esperanza y la caridad, y cuatro las cardinales infusas: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Las primeras elevan los trascendentales personales– las segundas, diversas dimensiones de la esencia del hombre.
Son el reforzamiento de la tendencia de la voluntad en busca del bien social, de la irrestricta perfectibilidad que se puede lograr de la cooperación humana.
(filosofía de la vida), es el rechazo de la reducción de lo orgánico a lo inorgánico– de la vida humana –en algunos autores– a la vida biológica. Bergson fue representante de esta corriente.
No es algo que tenga cada persona, sino que es cada persona. Cada quien es una vocación. Es la relación de cada quien con Aquél de quien recibe el ser persona: Dios. Toda vocación personal proviene de Dios, e incluye las diversas facetas de lo más humano, como la profesional, la matrimonial, etc.
Es la potencia o capacidad de ejercer actos de querer más alta que dispone el hombre. Con sus actos y virtudes se quiere lo otro siempre y cuando eso otro haya sido presentado por la inteligencia, y siempre que ese querer esté siendo respaldado por la persona a través del hábito innato de la sindéresis, en concreto, de su dimensión superior, el ‘querer-yo’.
(‘voluntas ut natura’, en latín) es la voluntad en estado de naturaleza– la mera y nuda potencia abierta a querer, pero sin querer todavía nada determinado. Es la tendencia natural, que no es libre.
(‘voluntas ut ratio’ en latín) es la voluntad deliberada, el querer que sigue a la razón. Es la voluntad apoyada con motivos racionales y respaldada en su querer por la respuesta otorgada por parte de la persona humana que quiere. Sólo ésta, no la natural, es libre.
medieval y buena parte del moderno (Escoto, Ockham, Descartes, Kant, etc.) consiste fundamentalmente en sostener que la voluntad humana tiene supremacía sobre el intelecto. En consecuencia, admite que el bien es superior e independiente de la verdad y del ser. Voluntarismo contemporáneo (Schopenhauer, Nietzsche, etc.) es la interpretación de la naturaleza toda, incluido el hombre, como si de una fuerza espontanea o voluntad ciega se tratara (noción de espontaneidad).
Vid. ‘Voluntad natural’.
Vid. ‘Voluntad racional’.
Es caracterizado en la filosofía moderna como principio. Pero en sentido estricto el yo es el ápice de la esencia del hombre, no el acto de ser personal. El yo madura conformando la personalidad.